En este episodio de Al Quid, exploramos junto a Maria Angela Crane, por qué parece que cada vez nos cuesta más sentir asombro.
Vivimos expuestos a una sobrecarga constante de estímulos: más contenido, más ruido, más intensidad. Y, paradójicamente, mientras más vemos… menos sentimos. Lo extraordinario se vuelve cotidiano, y lo cotidiano deja de existir para nosotros.
Hablamos de cómo la adaptación hedónica nos lleva a normalizar incluso aquello que antes nos emocionaba, y de cómo esta pérdida del asombro impacta directamente nuestro sentido de vida, nuestra capacidad de disfrutar el proceso y nuestra relación con el presente.
Pero este episodio no es una invitación ingenua a “volver a asombrarse” como acto de voluntad. Es algo más incómodo y honesto:
👉 ¿Qué hemos construido en nosotros que nos impide sentir?
👉 ¿Qué tanto ruido interno y externo está anestesiando nuestra experiencia?
Exploramos el rol del silencio, la pausa, la atención y prácticas como el mindfulness o la terapia Gestalt, no como soluciones rápidas, sino como caminos para empezar a desmontar lo que nos aleja de sentir.
Porque el asombro no se fuerza.
Aparece cuando dejamos de bloquearlo.
Y cuando aparece, transforma algo esencial:
nos devuelve el agradecimiento y nos reconecta con la vida tal como es.