El final de la década de los años setenta y las décadas (80s y 90s) del siglo pasado supusieron para este sacrosanto país en el que vivimos amigas y amigos internautas y oyentes de nuestras "Letras Encadenadas" una explosión de libertad inimaginable al comienzo de 1970, aunque algunos (pocos es verdad) ya lo barruntaban. El óbito del «dictator imperatoris» también ayudó lo suyo. A medida que transcurrieron los años la gente se desmelenó de tal forma, que muchos, muchos de ellos se fueron precipitadamente de aquí por los excesos totalmente descontrolados que cometieron. Uno de estos ejemplos es la llamada "Movida Madrileña", que tuvo sus aspectos muy buenos, pero también bastante malos. Les pongo el ejemplo de la casi libre circulación de sustancias tan nocivas como los picos de caballo: heroína, marihuana, la cocaína..., por supuesto que el alcohol también. Era muy corriente ver por las plazas y calles a jóvenes tirados como genuinos peleles por los chutes. El paisaje repleto de ebrios, colocaos que se solía ver, ahora se añadía el de los despojados de su personalidad, el de querer vivir lleno de alucinaciones a través de porquería que les dejaba hechos una piltrafa. Lamentablemente daba pena verlos. Uno de sus divertimentos era meterse caballo, rayas y todo lo que pudieran consciente o inconscientemente destrozarse. ¡Así acabaron! Muchos, muchos mal nacidos traficantes «se pusieron las botas». La aparición por otra parte de SIDA fue- digamos- su estacazo definitivo. El libertinaje, que no la libertad hizo que apareciese una serie de «ángeles oscuros». Su misión fundamental era llevárselos sin miramientos en pleno apogeo vital. La magnífica y muy, muy formidable novela de "CRÓNICA DEL ÁNGEL OSCURO" del sensacional dramaturgo y narrador RAFAEL FABREGAT y editada muy excelentemente bien por la fabulosa STROMBERG editorial habla de muchas cosas que les he dicho en mi «pequeña introducción». Al afrontar "CRÓNICA DEL ÁNGEL OSCURO" hemos de tener muy presente, que en contra de lo que el título nos pueda hacer imaginar la misma no es para nada una narración fantasiosa, sino muy, muy real, muy de lo que les estoy diciendo. Para mí ese "ÁNGEL OSCURO" pueden ser uno o dos. En cualquier caso quienes principalmente la llevan son unos recalcitrantes perdedores. A pesar de que uno... y otro... RAFAEL FABREGAT hace un preciso, bello, duro y elocuente retrato de la sociedad de esos años. Lo adereza además con dos muy buenos condimentos: el cine y la música clásica- polifónica. No es muy habitual el que dos adolescentes y después jóvenes escuchasen composiciones inmensas de por ejemplo WAGNER. RAFAEL FABREGAT nos muestra un cine de bastante calidad, del que sólo se podía ver en las tristemente fenecidas salas de arte y ensayo, en las filmotecas regionales (no las había en todas) y estatales. Por otro lado, a lo largo de la novela nos damos nítidamente cuenta de algo que está bastante presente en las relaciones interpersonales, independientemente de la época: la toxicidad y la dependencia emocional. La primera lleva por añadidura consigo a la otra. Con respecto a los personajes son reales y complicados. Los mismos responden a arquetipos muy comunes en la sociedad española de entonces, y quizás un tanto a la de ahora. Les pongo el ejemplo de Dolores, que se dedica a las siempre trabajosas tareas del hogar y a sus rezos; Manuel: su trabajo, las partidas de ajedrez consigo mismo y con no muchas muestras de afecto para su mujer y su hijo. Como les decía todo es real, aunque como dice más o menos su creador literario «hay mucha contaminación por parte de la ficción en esta crónica». Para mí "CRÓNICA DEL ÁNGEL OSCURO" es una novela de las de antes ¿a qué me estoy refiriendo? Se preguntarán. A que todo, todo surge del talento, de la inspiración de RAFAEL FABREGAT. No está basada en el a mi juicio grandilocuente aforismo «basada en hechos reales». Refiriéndome a su lectura es amena y atrapante. A esto contribuye totalmente el vocabulario, que rezuma cotidianeidad por todos los sitios. Les aseguro que no tendrán que acudir en absoluto al diccionario. Refiriéndome al ritmo es muy brioso, vital, con bastante fluidez. Aquí en esta narración las corrientes de agua no tienen un curso lento, sino raudos. En las situaciones duras, dramáticas la agilidad las envuelve. El estilo tiene clase, sencillez, belleza hasta en la muerte: la muerte de la abuela Celia. Sabe muy, muy bien transmitir a los lectores y lectoras las emociones, los sentimientos, las vivencias y aconteceres no solamente de esos personajes, sino de los lugares en donde se desarrolla. Por ejemplo, el cementerio. A tenor de los que intervienen podrán llegar a pensar que es una «novela coral». Yo no lo creo, pues el círculo íntimo y familiar de Daniel, Pablo son totalmente ajenos a sus andanzas, a sus diversiones. Los diferente mensajes que lanza invita a la remembranza del pasado y a...
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