Pocos personajes hay en la historia que hayan hecho correr más tinta entre los historiadores de la Antigüedad que el faraón egipcio Akhenatón. Tras más de tres mil años, las extrañas representaciones de rasgos deformados del faraón y su familia continúan desafiando la capacidad de análisis de los especialistas. Akhenatón, el faraón hereje, el hombre que rompió con la milenaria tradición religiosa que sostuvo a la civilización más longeva de todos los tiempos, sigue siendo hoy un enigma para quienes se acercan a él.
Su extraordinaria revolución religiosa, que le llevaría a plantear la primera fe monoteísta del mundo, resulta tan sorprendente como difícil de explicar.
Junto a su esposa principal, la bella y misteriosa Nefertiti, Akhenatón abrió un tiempo nuevo y único en la historia de Egipto, pero un tiempo que moriría con él, pues su rastro fue borrado por quienes le sucedieron como si se tratara de ocultar un crimen. Y pese a ello, Akhenatón sigue siendo fascinante porque cada pregunta que surge en torno a su reinado sugiere demasiadas respuestas inquietantes. ¿Fue este faraón en verdad un profeta? ¿Cómo pueden explicarse las deformidades con las que se le representa? ¿Y sus rasgos asexuados? ¿Qué pasó por su cabeza para poner patas arriba los fundamentos del mundo que conocía? ¿Qué verdad se oculta detrás de los radicales cambios que tuvieron lugar durante su reinado? Teorías de todo tipo tratan de contestar a estos y otros interrogantes que, pese a todo, parecen estar condenados a permanecer abiertos.