¿Cuántas veces has dicho “perdón” por pedir algo, por sentir demasiado, por necesitar descanso o por poner un límite?
En este episodio de Hijos de su Crossfitera Madre hablamos de esa costumbre de hacernos chiquitas para no incomodar: callarnos para evitar problemas, aceptar menos de lo que necesitamos, cargar con emociones ajenas y vivir tratando de demostrar que podemos con todo.
Entre CrossFit, yoga, repostería y vida real, te comparto por qué escalar un WOD no te hace menos fuerte; por qué ser flexible no significa doblarte hasta desaparecer; y por qué quizá no eres “demasiado”… tal vez solo has estado intentando caber en un molde demasiado pequeño.
Aquí no venimos a fingir que todo se resuelve con actitud positiva y una barra cargada. Venimos a recordar que descansar, pedir ayuda, decir “no”, hablar claro y ocupar tu espacio también son formas de fuerza.
Porque no tienes que demostrar tu valor a través del cansancio.
No tienes que encogerte para que otras personas estén cómodas.
Y no tienes que pedir perdón por existir con límites, necesidades y sueños propios.
Pregunta del episodio:
¿En qué parte de tu vida te has estado haciendo chiquita para no incomodar a alguien más?
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