Cuando la nostalgia se convierte en una trampa, no todo el mundo se da cuenta. Donald Trump sí, porque es un trampero que ha aumentado su fortuna en dos mil millones de dólares desde que entró por última vez en la Casa Blanca. Y la protagonista de esta historia, una tradwife que no tendría inconveniente en sostener el lema MAGA, Make America Great Again, está convencida de que el precio de hacer América grande de nuevo no tendrían que pagarlo ni ella ni su familia. Yesteryear, de Caro Claire Burke, parte de una de las grandes seducciones de nuestro tiempo: la idea de volver a un pasado supuestamente más ordenado, más limpio, más familiar, más feliz. Una casa bonita, una cocina luminosa, una mujer perfecta, una vida sencilla. Pero basta rascar un poco para que esa postal empiece primero a amarillear y luego a agrietarse. En este episodio de Biblioteca Sonora & Friends, nuestro pódcast literario, nos acercamos a la novela como quien entra en una casa a la que solo se puede acceder con invitación. Tiene incluso nombre formal: Rancho Los Viejos Tiempos. Detrás de la estética retro, de la promesa doméstica y de la nostalgia convertida en producto, aparece una pregunta: ¿qué estamos dispuestos a sacrificar para vivir dentro de una imagen perfecta? Yesteryear habla del deseo de refugio, de las redes sociales, del papel de la mujer, de la maternidad, del matrimonio, de la identidad y de esa peligrosa tentación de creer que el pasado fue mejor a menudo. La novela funciona porque mezcla lo reconocible con lo inquietante: primero nos atrae, luego nos repele e incomoda, y finalmente nos deja pensando. ¿Cuántas veces nos hemos vuelto hacia el pasado sin considerar realmente lo que significa? Este pódcast es una invitación a entrar en ese mundo de colores dulces y sombras negras. A escuchar el comienzo de la historia, entender sus claves y, sobre todo, abrir el apetito, las ganas de leer. Con la ayuda de Isabela Roldán, Felipe Pontón, Pilar MariJuan y Ángeles de Benito. Yesteryear ya viaja hacia la pantalla de la mano de Anne Hathaway y de Hannah Friedman, ganadora de un Emmy y conocida por trabajos como ObiWan Kenobi y Willow. La repercusión de este debut literario ha sido notable porque la novela llegó a Hollywood antes incluso de consolidarse plenamente en las librerías. La protagonista es Natalie Heller Mills. Natalie es una influencer tradwife: una mujer que vende en redes la belleza de la esposa tradicional, la maternidad domesticada, el matrimonio como destino y la cocina como altar. No es una campesina pobre ni una pionera real, sino una mujer moderna que representa un pasado idealizado desde los privilegios del presente. El pasado le gusta como decorado, como marca y como producto. La pregunta es si podría soportarlo como vida. Burke convierte esa contradicción en sátira, suspense y comentario social. Natalie no solo vive dentro de una estética: la explota, la monetiza y la convierte en identidad pública. Su mundo parece construido para Instagram, pero la novela deja ver enseguida que toda imagen perfecta exige expulsar algo del encuadre. El fenómeno tradwife, abreviatura de traditional wife, no es solo una estética de vestidos vaporosos, masa madre, niños rubios y cocinas de catálogo. Es una corriente cultural que reivindica, con distintos grados de intensidad, la vuelta de la mujer al hogar, la centralidad del matrimonio, la maternidad numerosa y una feminidad obediente o complementaria al marido. En su versión más blanda, se presenta como libertad de elección. En su versión más dura, cuestiona el feminismo, el trabajo femenino fuera de casa y la autonomía económica de las mujeres. Tres figuras aparecen de forma recurrente en esta conversación. Hannah Neeleman, de Ballerina Farm, ha convertido una granja de Utah, la maternidad numerosa y la cocina artesanal en una marca global. Su Instagram, @ballerinafarm, ronda los diez millones de seguidores, y su presencia total en redes se ha situado en torno a los veinte millones. Nara Smith, en @naraaziza en Instagram y @naraazizasmith en TikTok, no se define necesariamente como tradwife, pero su imagen de cocina hiperestilizada, maternidad, belleza y lujo doméstico la ha colocado en el centro del fenómeno. SocialBlade le atribuye más de doce millones de seguidores en TikTok. Estee Williams, en @esteecwilliams, sí ha sido una de las voces más identificadas con la etiqueta tradwife, aunque en los últimos meses su contenido se ha desplazado hacia la vida familiar y la crisis médica de su hija. El problema no está en que una mujer quiera quedarse en casa, cocinar o criar a sus hijos. El problema aparece cuando esa elección se vende como superioridad moral, cuando se monetiza una intimidad familiar que incluye a menores, cuando se oculta el dinero que sostiene la fantasía o cuando se presenta la dependencia económica de la esposa como si no tuviera riesgos. De ahí nacen también conflictos jurídicos. Uno es el...
続きを読む
一部表示