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Comentarios gracias al EVANGELIO

Comentarios gracias al EVANGELIO

著者: Sebastián García SCJ
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10月19日まで。※適用条件あり
Sacerdote del Sagrado Corazón de Jesús de Betharram. Apasionado por el Reino de Jesús. Y hermano de todos los varones y mujeres que transitamos a diario los caminos de este mundo.© 2026 Sebastián García SCJ スピリチュアリティ
エピソード
  • Dios es bueno con todos, ¿y nosotros?
    2026/09/20
    Una de las páginas duras de digerir es la del evangelio de hoy. Un amigo de la facultad, hace ya unos 20 años atrás me decía: “Esta es la página del evangelio que se me hace más difícil de digerir…” Y es verdad. Porque ajustados a la lógica meritocrática y de exitismo, nos revienta que los trabajadores de la primera hora ganen lo mismo que los de la última. Nos cuesta digerir y nos cuesta entender. El texto repite al inicio y el final la misma frase. “Los últimos serán los primeros y los primeros serán los últimos”. Esta es la lógica del Dios que Jesús nos viene a anunciar. Y que tiene bastantes particularidades que nosotros podemos enumerar y distinguir en el texto de la Palabra de hoy y que nos pueden llevar por la gracia del Espíritu de Jesús a reflexiones más profundas todavía. Lo primero es que Jesús nos habla del Reino. Y este Reino actúa desde muy temprano. Es decir, no se deja ganar en generosidad y sale bien tempranito, antes que nosotros nos demos cuenta o que nosotros hayamos amanecido, a buscarnos. Es un Reino que existe antes que nosotros y después de nosotros seguirá existiendo aún. También es el Reinado de un Dios que busca hacerse encontrar. Es decir, no sale una sola vez y listo. No. Sale bien temprano, -de madrugada-, a media mañana, a mediodía, a la tarde y a última hora. Cinco veces en el día. ¡Es mucho! ¿No te parece? De esta manera el Reino de Dios, en la persona de Jesús, se nos manifiesta como un Dios generoso, en permanente salida, que busca incluir, que nadie se quede afuera y que sea de todos. En definitiva por ahí va el sentido de la Palabra de hoy. Las cinco veces que sale el dueño de la viña es la permanente salida de Jesús en pos de vos y de mí y de todos los varones y mujeres que habitamos este suelo. Es el permanente querer existir en pos de otros para que otros tengan vida y vida en abundancia. Jesús es el rostro de un Dios que incluye, tanto que a los que no pudieron trabajar, los contrata tan solo para que trabajen una hora. Pero los contrata. No los deja en la plaza. No los abandona. No mira para otro lado. No descarta. No se desentiende. No invisibiliza. No pasa de largo. ¡Eso es lo lindo del anuncio del Reino! Nadie se queda afuera y todos podemos encontrarnos dentro. La condición: aceptar con libertad la propuesta de Jesús. Fiarnos de él y de su palabra. De su Promesa. Y tanta radicalidad hay en el actuar de este Dios incluyente que anuncia Jesús, que aquellos que fueron contratados al final del día, son los primeros en ser llamados. Y cobran lo pactado a modo de jornal: un denario. ¡Esto provoca alegría en todos! Todos contentos con que los últimos cobren lo pactado. Ahora la bronca viene cuando llegan los últimos, que han sido los primeros contratados al ver que cobran el mismo denario que los demás. Ahí la ruptura. Ahí está el quiebre. Ahí la realidad. Ahí está la verdadera mentalidad de comercio y mercado que tenemos todos en el corazón. Y ahí se desnuda que la alegría del inicio no era porque el Señor sea bueno con todos sino porque vanamente los primeros en ser contratados piensan que van a cobrar más. Ni siquiera les importan los “obreros de la última hora”. Les importa lo que ellos van a ganar. Y la desilusión al ver que es lo mismo. A muchos de nosotros nos puede amargar este evangelio de la misma manera y del mismo modo que a los obreros de la primera hora. Y es de entender que nos amarga, porque justamente nos consideramos obreros de la primera hora. Nunca de la última. Porque nosotros somos los buenos, los santos, los piadosos, los que cumplimos, los que vamos a misa, los de siempre, los casi santos… Ahora… ¿si nos cambiamos de lugar? ¿Si nos ponemos en el lugar de los últimos? ¿Qué sentimos? Lindo ejercicio para hacer en esta semana. Creo que una de las principales tentaciones es pensar siempre que nosotros somos siempre los buenos de la película, los mejores de la Iglesia. ¿Y si no es así? Me imagino la doble alegría de los últimos obreros que terminaron siendo los primeros: no sólo alguien salió a contratarlos, sino además les pagó acorde a lo acordado. No los negreó. No abusó. No les puso excusas. Fue justo. ¿Podemos imaginarnos la dignidad que eso trae consigo? La clave va a estar entonces en que los últimos serán los primeros, porque tenemos nosotros que asumirnos como últimos. Y así dejar que Dios nos solo sea Dios. Sino además que sea bueno. De otra manera, vamos a seguir quejándonos injustamente frente a un Dios que quiere ser bueno con todos, mientras nosotros queremos ser justos con algunos…
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    6 分
  • La eficacia del perdón
    2026/09/13
    Me parece que el evangelio de hoy tiene una clave fundamental a partir de la cual podemos entender todo y es que nosotros no somos dueños del perdón. Somos meros administradores. Es decir, el perdón es algo a lo cual nosotros no tenemos derecho. No es algo que a nosotros nos pertenece y entonces de alguna manera nosotros podemos dar a nuestro antojo porque nosotros queremos y según nuestra propia voluntad. El perdón es algo que nosotros administramos y administramos porque no nos corresponde por derecho propio sino porque lo hemos recibido. De esta manera nosotros somos administradores del perdón. Esto significa fundamentalmente que porque hemos recibido perdón de parte de otros y de Otro con mayúscula que es Dios es que nosotros también en esa medida podemos otorgar el perdón. Cuando sólo hacemos una linda experiencia de reconciliación, de sanación, de liberación profunda incluso de las heridas hondas de nuestra vida, nos damos cuenta que también nosotros podemos hacer eso con los demás: podemos desatar nudos; podemos también reparar heridas; también podemos ofrecer el perdón de nuestro corazón sinceramente porque alguien ya nos lo dio a nosotros. El primer acontecimiento fundamental de nuestra vida lo tenemos con Dios: todo lo que hace Dios con nosotros es misericordia. Todo lo que hace Dios con nosotros es perdón. Todo lo que hace Dios con nosotros es liberamos profundamente y definitivamente del poder del pecado. Decir que si hay alguien que perdona definitivamente nuestros pecados y si hay alguien que nos reconcilia con nosotros mismo, con nuestros hermanos y con Dios ese es Jesucristo. Entonces nosotros de esta manera podemos también “copiar sanamente” este modelo de ternura y misericordia de parte de Jesús que manifiesta este rostro de Dios. Es decir, nosotros nos podemos sentir llamados a entregar perdón, a hacernos misericordiosos, hacernos tiernos, a tener la misma misericordia que Dios ha tenido con nosotros y que nos permite en definitiva desarrollar una de las capacidades por la cual nosotros más nos parecemos a Dios: perdonar Perdonar que es mucho más que olvidar. Perdonar que es mucho más que renunciar al derecho a la venganza o a tomar partido por alguna de las partes o encasillarme en mis propios caprichos Perdón que significa ser capaz de reconstituir la vida y de poder ir más allá y de mirar más lejos Del dolor de la herida del sufrimiento tanto el que me causaron a mi como quizás también el que yo he causado. Por eso me parece muy importante hoy hacer un lindo llamado a la reflexión y a poder recordar esos momentos de perdón en nuestra vida Esos momento en que nosotros nos sentimos de veras reconciliados, perdonados, purificados, limpiados por la gracia de un Dios que no se deja ganar en generosidad. Y porque hacemos memoria agradecida de eso nos animamos en definitiva también nosotros a perdonamos como hermanos. A perdonamos los pecados y a decir que más allá del dolor, más allá de la herida y más allá de todo lo que hay en mi vida que me ha ata, que muchas veces no me deja ser libre, yo quiero deliberadamente mirar al otro a los ojos, para no tener en cuenta el mal que yo le cometí o el mal que él ha cometido conmigo y juntos poder definitivamente amarnos como hermanos Hermano y hermana te deseo un domingo lleno de la luz de la Pascua de Jesús. Será hasta el próximo Evangelio. Te deseo de corazón que puedas experimentar este perdón que brota del amor de Jesús, y de la Pascua del amor de Dios, que nos reconcilia con nosotros y también con estos hermanos; especialmente los que más necesitan de la ternura y de la misericordia de nuestro Dios
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    4 分
  • ¡Basta de reunionitis!
    2026/09/05
    1️⃣ Menos "reunionitis" y más Jesús en lo cotidiano ✝️ 2️⃣ Escuchar al hermano con el corazón abierto 3️⃣ Perdonar de verdad para caminar libres ️
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    6 分
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