T2, Epi 19 “Una niñez sin recuerdos… El trauma que nos hace bloquearlos”
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INTRO
Hoy vamos a hablar de memoria, infancia, trauma, mecanismos de protección, disociación y de esas zonas de nuestra historia que parecen estar llenas de silencio.
Porque sí: hay personas que crecieron y sienten que su infancia es prácticamente un cuarto oscuro.
Recuerdan; Pero cuando intentan responder:
“¿Cómo me sentía?”
No aparece nada.
Y entonces la mente empieza a preguntar:
“¿Qué carajos pasó ahí?”
Primero desmontemos una idea:
No recordar mucho de los primeros años de vida es normal.
Existe algo conocido como amnesia infantil, que se refiere a la dificultad que tenemos para recuperar recuerdos autobiográficos de los primeros años.
Entonces, si alguien me dice:
“No recuerdo prácticamente nada de cuando tenía tres años.”
Yo no voy a responder:
“¡Trauma!” No.
Eso sería clínicamente irresponsable.
Para comprender la experiencia actual.
Hay otra cosa fundamental: La memoria reconstruye.
Y cada vez que recordamos algo, estamos reconstruyendo esa experiencia.
Imagina a un niño que vive constantemente bajo amenaza.
El niño no tiene las herramientas de un adulto.
No puede decir:
“Esta situación está alterando mi sistema nervioso y necesito establecer límites.”
Pero cuidado:
Disociación no significa automáticamente trauma sexual.
Disociación no significa automáticamente abuso.
Hay personas que describen algo así:
“Cuando algo se vuelve demasiado intenso, dejo de sentir.”
Porque una persona puede aprender desde muy temprano:
“Sentir es peligroso.”
Y cuando sentir se vuelve peligroso…
Si una persona llega a terapia diciendo: “No recuerdo mi infancia.”
El terapeuta no debería comenzar: “Vamos a descubrir qué te hicieron.”
Y existe una diferencia enorme entre:
explorar un recuerdo y sugerir un recuerdo.
No es lo mismo preguntar: “¿Qué recuerdas de esa etapa?”
que preguntar: “¿Quién te hizo daño cuando eras niño?”
La segunda pregunta ya contiene una conclusión.
Y la terapia no debe imponer conclusiones.
Ahora viene una frase que escuchamos muchísimo:
“Mi cuerpo recuerda aunque mi mente no.”
Puede activar ansiedad, tensión, miedo o rechazo sin que podamos identificar inmediatamente por qué.
Pero… una reacción corporal no constituye una prueba de que ocurrió un evento específico.
Esto es importantísimo.
Porque si alguien huele determinado perfume y siente ansiedad, no podemos concluir: “Ese perfume demuestra que sufriste X.” No.
La reacción es real. La interpretación puede ser incierta.
Hay personas que dicen: “En mi casa no hubo violencia. No entiendo por qué tengo tantos vacíos.”
Y tenemos que recordar que el trauma psicológico no puede reducirse únicamente a golpes o abusos.
Pero nuevamente: una infancia imperfecta no significa automáticamente una infancia traumática.
La pregunta clínica no es: “¿Qué tragedia escondiste?”
La pregunta es: “¿Cómo está funcionando tu vida actualmente y qué significado tiene para ti esa ausencia de recuerdos?”
La terapia no tiene que convertirse en una excavación arqueológica de tu infancia.
A veces la pregunta más importante no es: “¿Qué pasó exactamente?”
Sino: “¿Qué me está pasando ahora?”
O tal vez simplemente tienes la sensación de que hay partes de tu historia que están en silencio.
Porque hay algo que quiero que te quede claro:
Y si existió trauma…Tu historia no solamente está formada por aquello que puedes recordar.
Porque en terapia…no se trata de obligarte a recordar.
Se trata de ayudarte a sentirte seguro mientras descubres quién eres.
Y recuerda:
No todo lo que no recuerdas está reprimido.
No todo lo que recuerdas ocurrió exactamente como lo recuerdas.
Y no todo lo que te duele necesita una explicación del pasado para empezar a sanar.
No necesitas recordar todo para poder sanar.
No recordar no significa necesariamente haber sido traumatizado. Tampoco necesitas recuperar cada recuerdo para poder sanar.