Desde la maestría de los Flying Burrito Brothers hasta el sonido industrial de Ktulu, Repasamos la verdadera calidad sonora frente a modas. En esta nueva edición de Prohibido Contar Ovejas en esRadio, el equipo liderado por Felipe Couselo analiza con su habitual agudeza la actualidad cultural y musical, comenzando con una crítica mordaz al reciente espectáculo del halftime show de la Super Bowl. Bajo una óptica que lamenta la deriva de los grandes eventos hacia el politiqueo y la corrección política, los colaboradores cuestionan el talento de figuras como Bad Bunny —referido como Benito—, cuya actuación consideran carente de calidad vocal y excesivamente dependiente de la ingeniería sonora. Se establece un contraste entre la vacuidad de las estrellas actuales del reguetón y la maestría de leyendas como Prince o Lady Gaga, sugiriendo que el evento debería recuperar su esencia artística apostando por bandas de la talla de Metallica en lugar de ceder ante las modas woke impuestas por la industria. En el bloque dedicado a la música de raíz, el programa rinde homenaje a los Flying Burrito Brothers y su álbum fundacional The Gilded Palace of Sin de 1969. La sección destaca la figura de Gram Parsons, el gran genio del country rock, cuya influencia fue determinante para fusionar la tradición americana con la energía del rock de los sesenta. Se analiza cómo Parsons, junto a Chris Hillman, logró una producción que hoy sigue siendo un referente de autenticidad musical, lejos de los productos manufacturados que dominan las listas de éxitos contemporáneas. Posteriormente, Mac Espinosa toma las riendas para realizar un exhaustivo recorrido por la biografía de la banda barcelonesa Ktulu, pioneros indiscutibles del metal industrial en España. Nacidos en Hospitalet de Llobregat a mediados de los ochenta, el grupo tomó su nombre del tema instrumental The Call of Ktulu de Metallica, incluido en el álbum Ride the Lightning. Tras unos inicios pegados al thrash metal con su disco Involución, la banda alcanzó la madurez y el reconocimiento masivo gracias a Orden Genético en 1994 y, especialmente, por su participación en la banda sonora de la película de Álex de la Iglesia, El Día de la Bestia, con el ya mítico tema Apocalipsis 25D. Este hito los situó a la vanguardia de un sonido que en el ámbito internacional representaban grupos como Ministry, White Zombie o Fear Factory. La sección profundiza en el álbum Confrontación de 1997, considerado por muchos la obra cumbre de la banda por su impecable producción a cargo de Jan Borsing. Este disco demostró que el metal español podía competir en calidad técnica y actitud con los grandes referentes extranjeros. Sin embargo, el éxito trajo consigo tensiones internas que desembocaron en la escisión del grupo; mientras Pablo Salas y Pedro Rodríguez fundaban Freak 21, Willy continuó al frente de Ktulu. El análisis se apoya en el documental Regreso al sótano, que narra el intento de reunión de la formación original en 2017 y reflexiona sobre el legado incombustible de una banda que se mantuvo fiel a su estilo frente a las adversidades de la industria nacional. Finalmente, Juanma González dedica su espacio a explorar la ciudad de Los Ángeles a través de la lente del cine, describiéndola no como el paraíso de postal de Hollywood, sino como una jungla de asfalto marcada por el petróleo y las autopistas interminables. Tomando como punto de partida el estreno de Ruta de escape, González repasa títulos icónicos como Heat de Michael Mann, destacando la famosa escena entre Al Pacino y Robert De Niro en el Kate Mantilini, y Vivir y morir en Los Ángeles de William Friedkin, conocida por tener una de las mejores persecuciones automovilísticas de la historia del cine. También se mencionan filmes como L.A. Confidential, que explora la corrupción policial de los años cincuenta, y la más reciente Nightcrawler, que retrata el lado más sórdido del periodismo de sucesos nocturno en la metrópoli californiana. El programa concluye con una reflexión sobre la geografía urbana de Los Ángeles, mencionando los pozos de petróleo camuflados en edificios residenciales y la dispersión de sus barrios, desde Downtown hasta el Valle de San Fernando. Tras un repaso a la cara luminosa de la ciudad con La La Land y la adrenalina de Speed, el cierre musical llega de la mano de Tonino Carotone y su irónico Me cago en el amor, poniendo el broche final a una velada de cultura en libertad y análisis sin complejos.
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