En la parashá Lej Lejá comienza la historia de nuestro padre Abraham (Avraham Avinu). Él nos enseñó que Boré Olam no solo creó el mundo, sino que lo cuida y conduce cada detalle de nuestra vida (hashgajá pratít). Y nos enseñó algo más: la bondad (jésed).
Idea de Shabat: ningún favor se pierde. Una palabra de aliento, acompañar a alguien al médico, ayudar a otro a encontrar pareja (shiduj) o sustento (parnasá): cada acto de bondad queda "guardado" en el cielo (shamaím) y nos sostiene cuando más lo necesitamos.
Maasé: en la Rusia revolucionaria, Rabí Shimon Shkop temía por su casa de estudio (ieshivá). Fue a hablar con el jefe de la milicia y descubrió que era un exalumno, que nunca había olvidado un botón flojo que el rabino le hizo coser en una noche helada. Ese pequeño gesto salvó muchas vidas.