エピソード

  • Mi perra vida | Temporada 2026, episodio 5.
    2026/01/29
    Relato – Sobre cómo Mastodon arruinó mi vida laboral | Poema – Te espero – Mikeas Sánchez | Reseña – Radicales libres – Rosa Beltrán | Frase robada – Bohumil Hrabal | Bonus track Sobre cómo Mastodon arruinó mi vida (laboral) Es muy probable que tenga que explicar qué es Mastodon, voy a ser simplista, con los peligros que ello entraña, esta volátil definición sería: es como twitter (X, de verdad que mal nombre es ese de equis) pero sin intereses comerciales (o al menos no muy evidentes). Es decir es una red de micro blogueo, una red social pues. Cariñosamente yo la llamo mi red anti-social, ya que casi no cumple con los estereotipos de lo que hoy se considera social, aunque en el fondo he visto que puedes tener una comunidad más cohesiva, que en las redes más populares. Una vez establecida una noción general sobre qué es Mastodon, procederé a contar que trabajo en una fábrica de embutidos, una empresa familiar, que como todas, empezó con el esfuerzo y el entusiasmo de unos pocos, pero que hoy vende los mejores embutidos de México y emplea a un par de miles de empleados a lo largo del país. Periódicamente tengo reuniones con el dueño del negocio, en el organigrama tiene un nombre más rimbombante, donde se tocan los temas más variopintos. No sé cómo, pero en algún momento terminamos hablando de twitter y su padre putativo elon musk. Mi patrón estaba sorprendido de que yo no tuviera facebook, ni twitter, ni instagram, ni ninguna de las redes sociales que él identifica. No me quería enredar mucho, pero dios en su infinita maleficencia, dejó que le explicara en más detalle cómo funcionaba esta cosa de Mastodon. Lo estaba haciendo bastante mal, ya que se puso a revisar sus mensajes en el teléfono simulando gran interés en mi banal explicación. Pero cuando le mencioné que una característica era que cualquiera podría tener una “instancia”, algo así como una isla privada pero interconectada con otras islas, y así la fábrica de embutidos podría tener su propia red social, los ojos le brillaron, y yo caí redondito en la trampa, le alimenté el ego diciéndole que sería el elon musk de las salchichas y las mortadelas, hasta le escribí la propuesta de nombre para su cuenta @elpresidente@embutidosfinos.mx. Cuando se enteró que además todos los trabajadores estarían en su red social, y que cualquier cosa que él escribiera sería leída por toda esa comunidad, ya estaba hablándole al de sistemas, que pensó que el patrón se había vuelto loco cuando le pidió un twitter para embutidos finos. Yo me sentía el estandarte de las redes sociales no privativas (osea sin dueño), y si cualquier papanatas quiere que le den el Nobel de la Paz, porque no lo pediría yo que llevaba al fediverso (si, nuevo término que implica todas esas islas que les comenté hace rato) los chorizos y longanizas más sabrosos de todo México. Después de unos meses ya estábamos, yo muy apuntado en el equipo, bien embarcados con un servidor de lujo y con todos los aspectos técnicos casi listos para lanzar la instancia en Mastodon @embutidosfinos.mx. Se les hizo llegar un correo corporativo con bombo y platillo, presentación en la sala de juntas al consejo directivo, y muchos aplausos por ser los primeros embutidos en México en tener su propia red social. Desde el día uno las cosas agarraron velocidad, todo mundo estaba entusiasmado, nadie sabía muy bien cómo funcionaba el elefante ese; no había poder humano que les hiciera recordar Mastodon; así que usaban el elefante de modos muy eclécticos, ya sea como twitter, como facebook, como instagram, hasta como whatsapp. Honestamente bastante caótico, cada mañana que encendía la computadora la línea de tiempo local tenía miles, literalmente miles de mensajes, así que la ignoré, y dado que yo tenía mi cuenta en otro servidor comencé a ponerle menos atención. El que no lo ignoró fue mi patrón, Don Embutidos finos, que más confundido que nadie, un día compartió el contrato del nuevo mando medio de logística que habían reclutado de una empresa gringa en la cuenta @elpresidente@embutidosfinos.mx, en lugar de hacerlo por whatsapp al director de recursos humanos, pero también a quién se le ocurre andar compartiendo un documento así por eso medios, pero en fin. Tal contrato mostraba por primera vez los grandes beneficios que tenía un grupo selecto de allegados: oficina con ventana, secretaria, camioneta, y un sueldo bestialmente alto con buenas primas por ventas globales. Para todo el precariado no era ningún secreto, entendían el capitalismo mejor que el patrón y solo generó chistes y bromas. Quienes izaron la bandera heráldica fueron los mandos medios de otras áreas de la empresa, a quienes no les gustó la idea de que el recién llegado tuviera más privilegios que otros más cercanos y añejados en @embutidosfinos.mx. Todos ellos sin entender claramente lo que ocurría, compartían sus contratos, ...
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    21 分
  • Mi perra vida | Temporada 2026, episodio 4.
    2026/01/22
    Reflexión – Experiencia de buceo | Poema – Tablilla asiria – José Emilio Pacheco | Reseña – El criadero – Gustavo Abrevaya | Frase robada – Umberto Eco | Bonus track Experiencia de buceo Para quien lo hace o para aquel que es un opinador web 2.0, puede parecer baladí, algo natural. Pero para mí, bucear es una de las experiencias más complejas de los últimos años, fundamentalmente a nivel mental. Si lo hubiera pensado detalladamente, definitivamente no debí hacerlo, o al menos mis argumentos eran lo suficientemente sólidos como para proscribir esta nueva aventura; nueva aventura que como en la infancia fue en compañía de mi primo con quien no pocas veces me expuse a lo que en su momento me parecía arriesgadísimo, y en esta ocasión más de treinta años después no fue la excepción. Sabía que si lo racionalizaba un poco sería muy fácil desistir. Así que, seguí la ruta crítica para cosas que en el fondo me son incómodas, ignorarlo, comenzar a pensar sobre la situación en el último momento, así ya no hay manera (siempre hay alguna manera deshonrosa) de echarse para atrás inventando algún pretexto. Ne me voy a andar con vericuetos, la experiencia, esencialmente fue desagradable, pero exitosa, extraña contradicción. Tuve que superar dos grandes temores, uno racional y otro no tanto. El primero, el riesgo a morir ahogado, sé que es una condición bastante controlada en manos de profesionales con experiencia (como en mi caso), pero siendo honestos, pueden suceder eventos desafortunados cuyo desenlace fuera catastrófico, en particular porque mis habilidades acuáticas no son ni cercanas a mediocres, al final del día soy un hombre de montaña, no de mar. El segundo, mi gran temor a lanzarme a un abismo, bajar a diez metros y presenciar ese universo. Me sentí abrumado, esas otrora montañas, valles y dunas de aspecto extraterrestre son algo indescriptible, saber que otras reglas totalmente ajenas rigen una física a la que el ser humano requiere tecnología para seguirlas me sobrepasaba. La sensación de estar rodeado de incertidumbre me saturó. Por lo tanto a la mitad de la primera de las inmersiones, se me filtró una cantidad ínfima de agua a la boca que me comenzó a dar problemas, hasta que en un momento se fue a la parte posterior de mi garganta, y temí que me diera un ataque de tos; de sólo pensarlo, todos mis demonios se desataron con ferocidad y el pánico se hizo dueño de mis actos. Le pedí a la instructora que me sacará, sentía que en cualquier momento las cosas iban a llegar a un punto de no retorno, ya no quería seguir en el fondo del mar con un buche de agua paseándose por el único lugar donde podía respirar. Mi peor pesadilla se estaba cumpliendo; bueno un episodio antes de la peor, que esa hubiera sido que me tropezara con un pulpo (mi octofobia). La guía comenzó a calmarme, indicándome que controlara mi respiración; ver a un humano frente a mi, en medio de la inmensidad que me rodeaba logró su fin; y antes de que lo reconsiderara me indicó que prosiguiéramos. Así que, ya más tranquilo y con esos mililitros de agua en la boca logré terminar esa inmersión; demás está decir que apenas pude apreciar el espectáculo, pero un poco si. Al salir temblaba y no era de frío. No me pude rehusar al segundo descenso, esos diez minutos de traslado en lancha me sirvieron para bajarle las revoluciones a las emociones que me andaban traicionando. Ya en ésta segunda ocasión las cosas sucedieron mejor, aprendí a deshacerme del agua en la boca. La primera mitad logré desenvolverme con un poco más de soltura, después, según yo me empecé a concentrar más y salió peor, pero bueno únicamente era un tema técnico que hacía más difícil bucear, pero nada que me pusiera en riesgo. Al término y por muchas horas más traía la adrenalina a tope. Tanto que por un par de días me sentía físicamente cansado, pero mentalmente extraño, no puedo encontrar adjetivos, no de una manera nociva, solo distinta; creo que fueron demasiadas cosas, demasiadas emociones; seguramente necesito algo de tiempo para procesarlas. Tablilla asiria – José Emilio Pacheco Poco filo mi resta, ma spero che avrò modo di dedicare al prossimo tiranno i miei poveri carmi…Eugenio MontaleQuaderno di quatro anni Antes de irme adoraré a otro tirano.Qué gratitudhacia quien da respuestas a todo.Qué aliviosentirse parte del rebaño,matar a cambio del cieloy ser premiado por crímenes. Príncipe, escucha mi alabanza,y no te olvides de tu siervo. El criadero – Gustavo Abrevaya En la actualidad realizar un viaje tiene pocos riesgos, no estamos exentos de algún accidente, pero en la normalidad esa es una anomalía. Hoy pasar del sitio de origen a nuestro destino, independientemente del medio de transporte que usemos, suele ser más una experiencia tediosa, prácticamente administrativa. En El Criadero, Gustavo Abrevaya crea un mundo donde, la avería de un auto en medio ...
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    20 分
  • Mi perra vida | Temporada 2026, episodio 3.
    2026/01/15
    Reflexión – Acerca de mi vida laboral | Poema – Me voy – Francisco Molinero | Reseña – Tan veloz como el deseo – Laura Esquivel | Frase robada – Ignacio Álvarez | Bonus track Acerca de mi vida laboral Hacía tiempo que no desconectaba totalmente del trabajo, es decir unas vacaciones reales, no esas precarizadas (y bastante normalizadas) en las que no asistes físicamente, pero estas pendiente de las llamadas, mensajes y porque no le echas un ojo al correo electrónico. Incluso sin nada de lo anterior, siempre tenía (en realidad sigo teniendo, pero ahora sí lo ignoré) algún artículo o tesis que revisar, tal vez una presentación, y mis días de descanso o vacaciones eran el momento ideal para que, al final del día continuara trabajando. Para quienes me conozcan (de algún modo) podrían decir que sí me desconecto del trabajo, porque leo y escribo, corro y me salgo de la ciudad los fines de semana, eso sin contar que me olvido del whatsapp saliendo del hospital; lo que parece una adecuada separación y sano alejamiento del trabajo. No negaré que tras quince años, poco a poco he ido ganando este tipo de independencia, siempre con algo de sentimiento de culpa, también un poco de crítica por parte de algunos colegas, e incluso gente querida y cercana que me dice “privilegiado”, adjetivo cierto, pero que refleja la normalización de la inmediatez y la presencia permanente, siempre disponible para resolver cualquier imprevisto laboral. Pero se preguntaran ¿siendo médico no estás todo el tiempo al pendiente? La respuesta es que no, las urgencias se atienden en el servicio de urgencias, quienes me puede marcar a cualquier hora y por lo tanto no estoy todo el tiempo pensando “a qué hora llegará un paciente”. La mayor parte de las veces lo que me inunda la cabeza son problemas administrativos, de escritorio, es decir que se pueden resolver dentro de un horario laboral, pero mi mente perfectamente moldeada por los usos y costumbres contemporáneos me dice que, debo ocupar todo mi tiempo libre para seguir rumiando esos pedestres problemas. Esto ya lo venía pensando dese hacia meses, no terminaba de cuajar, justo ahora que ni siquiera fue tanto tiempo, pero el suficiente para que el ánimo y el cerebro se me aligeraran bastante, y que tengo que volver a las rutinas, me siento bastante apesadumbrado, además los sucesos mundiales de inicio de año han ayudado mucho. Lamento venir con mis desavenencias ahora que todo el mundo tiene una lista robusta de propósitos de año. Yo sólo deseo tener el cinismo de poder limitar la invasión de mis actividades laborales en las personales. Sencillamente no quiero leer más, escribir más o correr más, sólo quiero contemplar más. Me voy – Francisco Molinero Y me voy, con la secreta esperanza de que ocurra algo que lo cambie todo, que la vida me sorprenda abruptamente, sigilosamente, desordenadamente en cualquier puesta de sol frente al Mediterráneo, soñando con viajar o con huir o con nadar hasta perder la línea de la costa, mirando lejos, muy lejos, donde cuando miramos nos vemos reflejados en nosotros y nos reconocemos; me voy con la secreta esperanza de que el viaje no acabe, se prolongue, se eternice, se disuelva en un vivir de viaje, me voy como si dijera adiós, hasta nunca, escapo por la gatera, me escurro entre las sábanas, tus sábanas, me acurruco y espero lo inesperado, lo subversivo la hecatombe, un terremoto personal o de la tierra si fuera necesario, una riada, un vendaval insurgente, altivo que lo limpie todo, lo arrase, lo destruya y lo levante de nuevo, nuevo y nos sorprenda en silencio, con un golpe seco, con un beso húmedo con una caricia lenta, muy lenta como el mismo viaje que me lleva y me separa y me aleja y me acerca y me destruye y me reinventa, como el viaje a ninguna parte o a todas, me voy con la esperanza de no volver a irme nunca, de estarme quieto, pensativo, mirando a lo lejos frente al mar, donde cuando miramos nos vemos por dentro, o mirando al fuego una hora, otra hora, una noche tan larga como un día sin ti, como un viaje hacia dentro, a lo hondo, a lo oscuro, a lo que nos da miedo y nos atrae en un solo acto, a ti y a mí cuando hablamos sin decirnos lo que de verdad queremos, me voy en un viaje circular que me traerá a mi mismo o a vosotros o a ti si hubiera suerte o a ninguna parte, me voy pero no del todo, me voy dejando huella, marca y señales, me voy dejando miguitas de pan en el camino para poder volver, pinchando notas en la puerta, dejando rastros, imperceptibles, enormes, como palabras esculpidas, como los dedos de las estatuas que vi de pequeño, me voy esperando que me sigas y que me encuentres y que te pierdas y que llores la ausencia y la presencia reencontrada, reencarnada frente al Atlántico cuando el sol se levanta y lo descubre besando la orilla. Me voy para volver aunque no se a dónde ni por dónde, me voy con un pasito corto que me lleve lejos y me devuelva sano y ...
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    17 分
  • Mi perra vida | Temporada 2026, episodio 1.
    2026/01/01
    Relato – En otra vida (3a y última parte) | Poema – Huracán – Jorge Luis González | Reseña – Mis lecturas del 2025 | Frase robada – Laura Esquivel | Bonus track En otra vida (3a y última parte) leer el capítulo previo Estaban exhaustos, el calor del verano apenas les dio oportunidad de ponerse una sábana que les cubría la cintura. Dormidos sobre su costado él la abrazaba, a pesar de la diferencia de estatura y conformación de sus cuerpos; los años en él ya cobraban algunas facturas, y en ella la juventud engalanaba a sus genes; se encontraban muy cómodos, como si de esa forma durmieran cada noche. La recámara de Mónica daba cuenta de lo sucedido, sólo estaba la ropa interior de ambos, señal de que el resto se había ido perdiendo en el camino. Los cojines y las almohadas fueron los primeros en perecer, les estorbaban demasiado, en su afán de conocer cada esquina del colchón fueron cayendo estrepitosamente. El resultado, la cama con ellos dos abrazados y una catástrofe por todo el suelo. La luz a través de la ventana delataba dos cosas, la mañana ya estaba bastante avanzada, y el cansancio de una noche que se alargó hasta dónde les dieron las fuerzas y el deseo, los dejaron en medio de la habitación sin que absolutamente nada los sacará de su sueño. En algún momento de la madrugada Néstor se despertó a medias, tan solo para confirmar que ella seguía ahí, a su lado; y que el olor de su cuerpo con el de ella era inolvidable, le sorprendió la familiaridad y nostalgia de ese aroma. Mónica se dio la vuelta y él aprovechó el momento. -¿Quieres que te tape o busque tu pijama? -No, siento la piel hirviendo -le respondió apenas. -¿Te vas a dormir desnuda? -le preguntó Néstor al oído, y ella sólo asintió con la cabeza- bajo tu propio riesgo. Néstor observó el panorama, era idílico. Tomó una punta de la sábana y los cubrió parcialmente. -!Despiértate, por favor levántate Néstor! -Lo despertó Mónica, agitada y con voz angustiada. Néstor despertó sobresaltado y al verla sentada en un extremo de la cama, vestida con su camisa a modo de camisón, no entendía lo que estaba pasando. -Tuve una pesadilla horrible, estábamos tu y yo, y un bebe, un hijo supongo. Él la veía muy angustiada y en silencio asentía a lo que le contaba. -Yo también soñé algo parecido -Mónica lo miró sorprendida-, era un varón, un niño de brazos ¿cierto? Mónica no lo creía, al recordar el sueño los ojos se le humedecieron y lo confirmo con un sordo monosílabo. -Vivíamos en un cuarto, no podría decir que era una casa, cuatro paredes de tabique en bruto, una mesa de plástico con sillas, un trastero, la estufa, mi bicicleta con periódicos amarrados al portabultos, la cama y una cuna. Te gritaba que despertaras, por más que te sacudía apenas balbuceabas, hedías profundamente a vino. Vociferaba que el niño estaba muerto, lo veía azul con la piel marmórea y leche regurgitada en su boca. Insistía en que despertaras y lo lleváramos al doctor. Pero apenas me respondías que ya le habías dado su biberón. Lo destapaba y era leche mezclada con alcohol. Después me acercaba al estante al lado de la estufa y tomaba un cuchillo, estaba dispuesto a matarte y mientras caminaba hacia la cama me despertaste. Las lágrimas le escurrían por las mejillas a Mónica, mojando la camisa de Néstor. -Yo soñé algo parecido, el cuarto y el niño eran como los describes. Mis ropas, las del niño estaban viejas, sucias, roídas, eramos pobrísimos. El bebe no paraba de llorar, me veo en el sueño vaciándole al biberón una botella de licor, y cuando se queda dormido, yo le doy termino a la botella y me recuesto en la cama. Tus gritos en el sueño me despertaron. -Mónica ¿eres alcohólica? -le preguntó deseando no saber la respuesta. Mónica asintió bajando la cabeza entre sollozos. -Esto no nos puede volver a pasar -le dijo Mónica mirándolo a los ojos que se les llenaron de lágrimas. Ambos se levantaron de la cama, y recogieron sus ropas a lo largo del departamento, en silencio. -Creo que no nos volveremos a ver -le dijo Néstor mirando los pies desnudos de Mónica, con las puntas de los dedos levantadas. Tal como lo recordaba siempre. Ella le tomó la cabeza entre sus manos, le besó las lágrimas y le dijo al oído. -Siempre te voy a amar, también en otra vida. Néstor salió del edificio, se dirigió a la sala de conciertos para recoger su bicicleta y volver a casa. Huracán – Jorge Luis González Difícil saber quién desató la cuerda dispersa ya, entre los cuernos desgastados de ese toro de viento. Difícil saber si la mudez es sinónimo de muerte, o el germinar de un nuevo idioma, lengua devuelta al agua como un pescado que revive, de pronto, en la mesa. Difícil, porque esa misma cuerda la desató un día mi mano: echó a andar el trompo con la misma cadencia de la catástrofe. El gesto infantil de lanzar hacia la tierra una moneda, una roca, ...
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    18 分
  • Mi perra vida temporada 2025, episodio 52.
    2025/12/26
    Relato – En otra vida (2a parte) | Poema – Saudades – Clarice Lispector | El ancho mundo – Pierre Lemaitre | Frase robada – Juan Villoro | Bonus track En otra vida (2a parte) leer el capítulo previo Aún les faltaba para llegar a la casa de uno de los músicos, donde se había acordado que sería la fiesta de cierre de temporada que, además inauguraba las vacaciones en la universidad. Néstor y Mónica aprovecharon el frío para ir un poco más cerca de lo usual, tan sólo lo suficiente que permite la confianza de dos viejos conocidos. Ninguno de los dos dio explicaciones sobre su comportamiento, era obvio que ambos habían establecido un recíproco y furtivo interés. En lugar de eso, con naturalidad inexplicable se pasaron todo el trayecto conversando y escuchando sin incomodas pausas, quienes los veían pasar pensarían que se estaban actualizando sobre las últimas noticias de su vida. Tras decenas de minutos ambos entregaron al otro una hoja de ruta, estableciendo sucesos, detalles que quien escuchaba, devoraba por entero. Mónica se detuvo de improviso. -¡Ya nos pasamos! -le dijo mientras le jaló el brazo a Néstor. Su mano decidida pero dócil lo sonrojó, él deseaba más que nada seguir sabiéndolo todo de ella. Mónica lo miró fijamente dos segundos. -Tengo que ir a la fiesta -le dijo mirando los labios de Néstor- pero te la vas a pasar bien, lo prometo. A nadie llamó la atención que Mónica entrara con alguien ostensiblemente mayor que ella, agarrado de la mano. Néstor estaba sorprendido de ver a los músicos comportándose tan normalmente, alejados de su papel impostado por la partitura. En algún momento Mónica se ofreció a ir por una ronda más de copas de vino. Néstor la observaba desenvolviéndose en la fiesta, la casa era grande, había gente platicando ruidosamente en todos lados. Al no volver, comenzó a caminar y ver a los invitados, después de haberlos estado observando desde su asiento toda la temporada, de algún modo esas personas le parecían familiares. Se había formado prejuicios sobre su comportamiento, basado en el instrumento que ejecutaban en las presentaciones. Al final todos eran bastante ordinarios, sólo le contrastaba un poco que la mayoría con vestido de noche o frac, se comportaban como cualquiera en las reuniones a las que en contadas ocasiones acudía Néstor con sus amigos. Tras deambular un rato que le pareció más prolongado de lo usual, comenzó a buscarla entre las conversaciones, pero se había esfumado. Néstor ya comenzaba a barajar su opciones, entre las que se encontraba abandonar la fiesta y regresar por su bicicleta para volver a casa. Decidió ir a buscar algo que beber antes de partir, y cuando el mesero le entregó su copa de vino, Mónica se le acercó por la espalda, a un milímetro de tocar sus cuerpos, pero a la suficiente distancia para que él percibiera su calor. -Te tengo una sorpresa -le dijo sutilmente al oído. Se fue detrás de ella, atravesaron un par de salones y en el fondo, Néstor sospechó cuál era la sorpresa y se puso nervioso. En una esquina estaban cuatro chelistas y un par de violinistas; volteó a ver a Mónica que lo presentó a todas, y tras continuar la conversación, lo miró con picardía y preguntó si alguien deseaba algo de beber, una de ellas aprovecho para pedirle que rellenaran su copa mientras Néstor veía cómo se alejaba. Se quedó sorprendido, en el camino a la fiesta le había confesado su fascinación por las chelistas, pero después de un rato, volvió a preguntarse ¿dónde estaría Mónica? Satisfecha su parafilia musical, se despidió y fue a buscarla. Ella lo observaba a lo lejos deambular, hasta que él sintió su mirada y se acercó hacia la esquina donde estaba sentada. Mónica le extendió la mano sugiriéndole que la ayudara a levantarse. -Pensé que me dejarías abandonada -le dijo mientras se levantaba del sillón, sin soltarle la mano, Mónica lo adelantó y cruzaron la casa sin despedirse de nadie. -Deja tu copa -le dijo Mónica cuando pasaron una mesa llena de botella vacías- en mi casa también hay de beber. leer la tercera y última parte Saudades – Clarice Lispector Siento saudades de todo lo que marcó mi vida.Cuando veo retratos, cuando percibo olores,cuando escucho una voz, cuando me acuerdo del pasado,yo siento saudades… Siento saudades de amigos que nunca volví a ver,de personas con las que ya no hablé ni me topé… Siento saudades de mi niñez,de mi primer amor, del segundo, del tercero,del penúltimo y de aquellos que aun voy a tener, si Dios quiere… Siento saudades del presente,que no aproveché en lo absoluto,recordando el pasadoy apostando por el futuro… Siento saudades del futuro,que, si idealizado,probablemente no será comopienso que va a ser… Siento saudades de quien me dejó ¡y de quien yo dejé!De quien dijo que vendríay ni se apareció;de quien apareció corriendo,sin conocerme bien,de quien nunca voy a tenerla oportunidad de ...
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    19 分
  • Mi perra vida temporada 2025, episodio 51.
    2025/12/18
    Relato – En otra vida (1a parte) | Poema – En tanta libertad – Óscar Oliva | Reseña – El hombre invisible – H.G. Wells | Frase robada – Juan Villoro | Bonus track En otra vida Primera parte Néstor pedaleaba equilibrando la velocidad y su transpiración, se le había hecho tarde, el último grupo se enfrascó en una discusión sobre política que, nunca llevan a nada. Encadenó la bicicleta donde siempre, confirmó que no olía a sudor y trató de arreglarse el cabello, hoy era el último concierto y la universidad saldría de vacaciones. La primera vez que la vio fue cuando acudió al primer concierto de la temporada, consiguió uno de los boletos que la universidad regala a sus docentes, los más alejados de la orquesta. Néstor aceptó la reglas absurdas de la burocracia para la petición y entrega de las entradas de cortesía, no estaba en condiciones de darse el lujo de pagar ese entretenimiento, pero cuando vio en los carteles afuera de los salones que el coro y la orquesta de su universidad habían programado “Un réquiem alemán” de Johannes Brahms se entusiasmo muchísimo, así que, con el boleto más económico escucharía el concierto. Ese primer concierto fue por fin una pequeña tregua que le daba la vida, los últimos años su situación económica era precaria, vivía con lo elemental o menos, incluso se tuvo que tragar la vergüenza de ser el único profesor de la universidad que se movía con un medio tan innoble como la bicicleta, pero su adicción a visitar con demasiada regularidad el hipódromo lo había llevado a endeudarse a niveles rotundamente peligrosos. La última vez que lo buscaron sus acreedores lo pusieron en una situación tan grave que, casi se queda a dormir en la calle, a no ser por algún colega que le permitió dormir en su sofá, hasta que vendió casi todo, pagos sus deudas y consiguió un cuarto de azotea, desde entonces juró que jamas le volvería a pasar. Llegó temprano -a la postre Néstor llegó a pensar que si hubiera llegado a tiempo jamás se hubiera visto envuelto en esta situación-, apenas ubicó su asiento, miró a su alrededor, la sala estaba casi vacía y algunas personas se afanaban en terminar de acomodar atriles, precisar la posición de los micrófonos, dejando todo a punto. Voluntarios o becarios eran quienes hacían todos los preparativos sobre el escenario. Por un momento Néstor que había subido una de las integrantes, una chelista o violinista aventuró. La mujer joven, pero mayor que el resto de lo voluntarios y becarios, daba órdenes con demasiada facilidad, no podía ser parte de la orquesta pensó Néstor, la vio dar los últimos retoques al escenario y tras un par de minutos no la volvió a ver en todo el concierto, él deseaba que hubiese sido chelista para verla las dos horas del concierto, era su sueño. Se afanó en conseguir boletos para todos los conciertos, deseaba verla otra vez o más si fuera posible. Se había jurado no volver a enamorarse de la forma patológica que lo había llevado a la ruina emocional, desde que la observó, le pareció la mujer mas hermosa, lo perturbador era que la percibía excesivamente familiar, en sus deambulares insomnes pensaba de dónde la podía conocer, pero no lograba recordarlo. Al final sucumbió, esta decidido a buscarla y éste último concierto era su oportunidad, pero cuando en la eterna fila para entrar a la sala escuchó la segunda llamada, las esperanzas de verla se desvanecieron. Néstor ignoró prácticamente todo el concierto, volteaba de un lado a otro del escenario, ya había identificado dónde se escondía ella para ver a los violinistas, le afligía que fuera la pareja de alguno, pero durante toda la presentación no la veía por ningún lado, cabía la posibilidad de que justo hoy que se había armado de un valor irracional, justo en este último concierto, ella no estuviera. Terminó la presentación y la oleada de aplausos no se dejó esperar, los cuales se alargaron anormalmente para agradecer no sólo a los músicos y el director, sino a todos lo que hicieron posible la temporada, pero entre todos ellos, no aparecía. Esperó a que los empleados comenzaran a desmantelar el escenario, al no tener señales de ella fue a la puerta de servicio. Todos salían contentos, excitados de haber terminado con tantas semanas de trabajo, primero los músicos con el director, y después todo el personal de apoyo. Néstor escuchaba entre risas ponerse de acuerdo sobra la fiesta que tendrían para festejar el cierre; pero de ella nada, ni cómo preguntar, no sabía su nombre, y lo acusarían de pervertido si sólo se las describía, la había observado tanto que estaba seguro, podía hacer un retrato hablado idéntico. Al cerrar la puerta de servicio se convenció de su fracaso, tratando de justificar su destino, fue por su bicicleta, se hincó para retirarle el candado y guardarlo en su mochila, cuando casi se muerte del susto. -Pensé que la dejarías abandonada -...
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    24 分
  • Mi perra vida temporada 2025, episodio 50.
    2025/12/12
    Relato – La cura a las adicciones (cuarta parte) | Poema – El puente – Amalia Bautista | Reseña – Fabricación -Ricardo Raphael | Frase robada – Carole Fréchette | Bonus track La cura a las adicciones (cuarta y última parte) En el episodio anterior Thomas dio un segundo sorbo al café, y a punto de comenzar su respuesta fue interrumpido nuevamente por El Capitán. -Me gustaría avisarle que, todos los caballeros aquí sentados son personas serias y muy ocupadas, como pudo observar, este es un centro de operaciones, controlamos la mayoría del tráfico de drogas, armas y personas a nivel global, es el lugar más seguro y blindado del mundo. Por lo que, esta conversación es muy importante para todos los presentes. También sabemos que el gobierno de Estados Unidos, y otros con quienes tenemos estrechas relaciones comerciales, han intervenido en el juicio que lo trajo hasta aquí. Por lo tanto le rogamos sea honesto, no esperamos escuchar una replica de lo ya publicado en todos los medios. Thomas dejó de ver su taza de café, apoyó los codos en la mesa y cruzó los brazos. -Veo que están bien enterados de mi trabajo y el escándalo que montamos para terminar en prisión. Pero es muy probable que no supieran lo que pasó después de publicar mi último estudio, donde se demostró que el medicamento redujo en más del ochenta por ciento el consumo de drogas duras, y con pequeñas dosis de mantenimiento las recaídas eran prácticamente nulas. Pensándolo bien, tal vez ustedes lo sepan mejor que yo -volteó a mirar a El Capitán, quien contuvo una sutil sonrisa-. Pues lo primero que llamó la atención al consejo directivo de la compañía fue que, la nueva aprobación para el tratamiento de la adicción a drogas duras se estaba retrasando más de lo habitual, por “motivos de seguridad” argumentaban. Volví a revisar las bases de datos, realizamos análisis estadísticos más rigurosos y no encontramos nada inusual, lo mismo que en los estudios de obesidad, diabetes y cirrosis. La primera noticia me la dieron tirado afuera de mi casa con esposas en las manos, mientras me transportaban a la comisaria los custodios me enlazaron una videoconferencia con el presidente la empresa. Sin muchos preámbulos me pidió que lo disculpara por la terrible situación a la que me exponía, pero era el único modo de enmendar los errores de ese estudio. Yo le aseguré que no había tales desaciertos, no cabía lugar a dudas. Me explicó que el errar era el estudio en sí, no entendía a qué se refería. Ahora, que me explica su cartera de clientes, creo que todo es más claro. Me comentó que las agencias regulatorias y de seguridad de diversos gobiernos alrededor del mundo, me imagino que sus socios comerciales, le hicieron llegar sus preocupaciones sobre cómo éste fármaco podría afectar sus proyecciones económicas, los cálculos estimaban la caída de gran parte del tráfico y venta de drogas ilegales a nivel mundial, situación que de inicio era compleja, pero que arrastraría a sus socios del mercado financiero, minero, tecnológico y tantos otros que de un modo u otro facilitan o se benefician de esa actividad económica. Las estimaciones no eran halagüeñas, los mejores escenarios contemplaban una crisis peor que la del inicio del siglo pasado. Mientras iba camino a la prisión lo único que se me ocurrió fue proponer que se retractara el artículo, situación que ya se había dado con otros fármacos donde al final no demostraron la utilidad prometida, y fueron retirados del mercado. Aclaró que la decisión no estaba en sus manos, y la propuesta de generar tal escándalo y polarización de la sociedad era algo que ayudaría a distraer la atención del verdadero problema económico que surgía ante la cura de las adicciones. Me pidieron paciencia, que todo mi apoyo sería recompensado generosamente, apenas la situación en los mercados internacionales se calmara, comenzarían a trabajar en una reducción significativa de la condena. Thomas volvió a beber su café y se apoyó en el respaldo de la silla. La mesa permanecía pensativa en silencio. -Le agradezco su sinceridad Dr. Thomas, para nosotros esta información es muy importante. Efectivamente asesoramos a los gobiernos en las proyecciones financieras, pero el modus operandi para corregir el problema es autoría de nuestros socios, ellos son los expertos. -Me imagino que esta conversación se encuentra al margen de la compañía y sus socios ¿o me equivoco? -le pregunto Thoma a El Capitán. -Así es Dr. Thomas, de hecho el que usted fuera sentenciado de por vida en esta penitenciaria tampoco es azaroso. Esta reunión fue organizada para hacerle una propuesta. El Capitán se levantó de la mesa, invitando a Thomas para lo siguiera fuera de la sala de juntas, y detrás todos los integrantes de la reunión. Pasaron algunos pasillos y El Capitán se detuvo frente a una de las puertas, digitó un código que le permitió el acceso a un ...
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    22 分
  • Mi perra vida temporada 2025, episodio 49.
    2025/12/05
    Relato – La cura a las adicciones (tercera parte) | Poema – Invocación – Mikeas Sánchez | Reseña – Poema – Maquina – Durrumbe – Eugenio Tiselli | Frase robada – H. G. Wells | Bonus track La cura a las adicciones (tercera parte) En el episodio anterior Thomas se disponía a terminar sus últimos pendientes en el laboratorio, y regresar a casa, deseaba un fin de semana tranquilo para disfrutar de un buen restaurante, tirarse al asoleadero en el jardín y chapotear un rato en la alberca. Su Porsche estaba estacionado al lado del de el director general, prestación de la empresa que recibió a los dos años de haber ingresado. Los biotecnólogos de la compañía llevaban años buscando fármacos que ayudaran al control de la obesidad, hace una década pensaron que lo habían logrado, pero cuando probaron el medicamento en miles de personas alrededor del mundo, se triplicaron las tasas de suicidios. La empresa casi se va a la ruina, pero los inversionistas confiaron en que iban por la senda correcta, así que la re-financiaron y continuaron sus investigaciones. Sabían que encontrar la cura para un problema tan frecuente que parecía invisible, sería una excelente inversión. Por eso no dudaron en integrar a Thomas a su equipo, su estudio en ratas mostraba un control del comportamiento como nunca antes visto, revirtiendo hábitos que eran imposibles de erradicar. Los inversionistas no estaban equivocados, dejaron a disposición de Thomas una pléyade de sustancias en experimentación, para que comenzara a evaluarlos y avanzar en su potencial desarrollo. En menos de dos años las pruebas en cerdos, en quienes el reto era mayúsculo por su ausencia de centro de la saciedad, demostraron controlar su consumo de alimento y bajar de peso, de forma casi mágica. Thomas había identificado un defecto en las células de diversos órganos, que afectaban su comportamiento, y administrando una inyección semanal a los animales, lograba esos increíbles hallazgos. Los primeros resultados en humanos coincidieron con la hipótesis planteada, tras probar varias dosificaciones, encontraron la manera de inducir modificaciones en el comportamiento de las personas, que les reducía el consumo masivo de calorías, y algunos otros cambios que al principio se consideraron irrelevantes, pero que a la postre consolidaron a la empresa a nivel mundial. En cuatro años de trabajo Thomas publicó los resultados de miles de personas con obesidad, tratados con su inyección mágica, el artículo científico demostraba una reducción de peso tan grande como la obtenida a través de las agresivas cirugías, destinadas a pacientes con severos problemas de salud derivados de la obesidad. Tras su aprobación en Europa y Estados Unidos, la empresa recibía toneladas de dinero en ganancias, tenían a la gallina de los huevos de oro. Para ese momento a Thomas le actualizaron su contrato y por primera vez en la historia un investigador, un científico tenía un convenio económico mejor que el de cualquiera de los mayores deportistas del mundo. Como si eso no fuera suficiente, de inmediato, sabiendo lo que había descubierto, iniciaron pruebas para ver si la medicina podría funcionar en otros escenarios. Así que, comenzaron a tratar enfermedades relacionadas, como la diabetes, problemas del corazón, renales, hepáticos; y todo mejoraba, ampliando el abanico de ingresos de la empresa. Thomas estaba convencido de que eso solo era el inicio, mientras su cuenta de banco se engrosaba significativamente, el seguía trabajando con sus ratas, nunca aceptó hacerse una figura pública, tenía mayor interés en sus experimentos, los cuales comenzó a mover hacia su verdadera pasión la modificación del comportamiento. Tras algunos ajustes, encontró la manera de mejorar modelos animales de enfermedades degenerativas. Los directivos no tardaron en comenzar a explotar estas posibilidades, sin saber que estaban abriendo la caja de Pandora. Llegó al portón de su casa, la puerta automática comenzaba a abrirse y de improviso, decenas de patrullas lo rodearon, Thomas estaba confundido, no entendía lo ocurrido, pensaba que todo debía ser un error, con decenas de policías armados con rifles lo obligaron a salir del auto y sometido en el suelo, le colocaban las esposas, le recitaban sus derechos y le gritaban que estaba detenido por el asesinato de decenas de sujetos de investigación. Cuarta y última parte Si no quieres leerlo a retazos, aquí está el cuento completo Invocación – Mikeas Sánchez Hay un lugar privilegiado para mi amado, aquel donde brotan la música y la danza, aquel que habitamos antes de la luz, antes de ser. Yo te invoco amado mío, donde sea que estés sueña conmigo, que nadie te haga olvidar que nacimos para contemplar los atardeceres de Ajway’. Yo te invoco amado mío, donde sea que estés, ¡Nómbrame!, Eres mi dualidad, la cima del Gran cerro, todos los orgasmos que me faltan. Poema – ...
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    14 分