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Mi perra vida

Mi perra vida

著者: Mi perra vida
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概要

Fastidiado de las restricciones en las redes sociales, y sin postureo ni opiniones al vapor, aquí les dejo Mi Perra Vida 社会科学
エピソード
  • Mi perra vida | Temporada 2026, episodio 5.
    2026/01/29
    Relato – Sobre cómo Mastodon arruinó mi vida laboral | Poema – Te espero – Mikeas Sánchez | Reseña – Radicales libres – Rosa Beltrán | Frase robada – Bohumil Hrabal | Bonus track Sobre cómo Mastodon arruinó mi vida (laboral) Es muy probable que tenga que explicar qué es Mastodon, voy a ser simplista, con los peligros que ello entraña, esta volátil definición sería: es como twitter (X, de verdad que mal nombre es ese de equis) pero sin intereses comerciales (o al menos no muy evidentes). Es decir es una red de micro blogueo, una red social pues. Cariñosamente yo la llamo mi red anti-social, ya que casi no cumple con los estereotipos de lo que hoy se considera social, aunque en el fondo he visto que puedes tener una comunidad más cohesiva, que en las redes más populares. Una vez establecida una noción general sobre qué es Mastodon, procederé a contar que trabajo en una fábrica de embutidos, una empresa familiar, que como todas, empezó con el esfuerzo y el entusiasmo de unos pocos, pero que hoy vende los mejores embutidos de México y emplea a un par de miles de empleados a lo largo del país. Periódicamente tengo reuniones con el dueño del negocio, en el organigrama tiene un nombre más rimbombante, donde se tocan los temas más variopintos. No sé cómo, pero en algún momento terminamos hablando de twitter y su padre putativo elon musk. Mi patrón estaba sorprendido de que yo no tuviera facebook, ni twitter, ni instagram, ni ninguna de las redes sociales que él identifica. No me quería enredar mucho, pero dios en su infinita maleficencia, dejó que le explicara en más detalle cómo funcionaba esta cosa de Mastodon. Lo estaba haciendo bastante mal, ya que se puso a revisar sus mensajes en el teléfono simulando gran interés en mi banal explicación. Pero cuando le mencioné que una característica era que cualquiera podría tener una “instancia”, algo así como una isla privada pero interconectada con otras islas, y así la fábrica de embutidos podría tener su propia red social, los ojos le brillaron, y yo caí redondito en la trampa, le alimenté el ego diciéndole que sería el elon musk de las salchichas y las mortadelas, hasta le escribí la propuesta de nombre para su cuenta @elpresidente@embutidosfinos.mx. Cuando se enteró que además todos los trabajadores estarían en su red social, y que cualquier cosa que él escribiera sería leída por toda esa comunidad, ya estaba hablándole al de sistemas, que pensó que el patrón se había vuelto loco cuando le pidió un twitter para embutidos finos. Yo me sentía el estandarte de las redes sociales no privativas (osea sin dueño), y si cualquier papanatas quiere que le den el Nobel de la Paz, porque no lo pediría yo que llevaba al fediverso (si, nuevo término que implica todas esas islas que les comenté hace rato) los chorizos y longanizas más sabrosos de todo México. Después de unos meses ya estábamos, yo muy apuntado en el equipo, bien embarcados con un servidor de lujo y con todos los aspectos técnicos casi listos para lanzar la instancia en Mastodon @embutidosfinos.mx. Se les hizo llegar un correo corporativo con bombo y platillo, presentación en la sala de juntas al consejo directivo, y muchos aplausos por ser los primeros embutidos en México en tener su propia red social. Desde el día uno las cosas agarraron velocidad, todo mundo estaba entusiasmado, nadie sabía muy bien cómo funcionaba el elefante ese; no había poder humano que les hiciera recordar Mastodon; así que usaban el elefante de modos muy eclécticos, ya sea como twitter, como facebook, como instagram, hasta como whatsapp. Honestamente bastante caótico, cada mañana que encendía la computadora la línea de tiempo local tenía miles, literalmente miles de mensajes, así que la ignoré, y dado que yo tenía mi cuenta en otro servidor comencé a ponerle menos atención. El que no lo ignoró fue mi patrón, Don Embutidos finos, que más confundido que nadie, un día compartió el contrato del nuevo mando medio de logística que habían reclutado de una empresa gringa en la cuenta @elpresidente@embutidosfinos.mx, en lugar de hacerlo por whatsapp al director de recursos humanos, pero también a quién se le ocurre andar compartiendo un documento así por eso medios, pero en fin. Tal contrato mostraba por primera vez los grandes beneficios que tenía un grupo selecto de allegados: oficina con ventana, secretaria, camioneta, y un sueldo bestialmente alto con buenas primas por ventas globales. Para todo el precariado no era ningún secreto, entendían el capitalismo mejor que el patrón y solo generó chistes y bromas. Quienes izaron la bandera heráldica fueron los mandos medios de otras áreas de la empresa, a quienes no les gustó la idea de que el recién llegado tuviera más privilegios que otros más cercanos y añejados en @embutidosfinos.mx. Todos ellos sin entender claramente lo que ocurría, compartían sus contratos, ...
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    21 分
  • Mi perra vida | Temporada 2026, episodio 4.
    2026/01/22
    Reflexión – Experiencia de buceo | Poema – Tablilla asiria – José Emilio Pacheco | Reseña – El criadero – Gustavo Abrevaya | Frase robada – Umberto Eco | Bonus track Experiencia de buceo Para quien lo hace o para aquel que es un opinador web 2.0, puede parecer baladí, algo natural. Pero para mí, bucear es una de las experiencias más complejas de los últimos años, fundamentalmente a nivel mental. Si lo hubiera pensado detalladamente, definitivamente no debí hacerlo, o al menos mis argumentos eran lo suficientemente sólidos como para proscribir esta nueva aventura; nueva aventura que como en la infancia fue en compañía de mi primo con quien no pocas veces me expuse a lo que en su momento me parecía arriesgadísimo, y en esta ocasión más de treinta años después no fue la excepción. Sabía que si lo racionalizaba un poco sería muy fácil desistir. Así que, seguí la ruta crítica para cosas que en el fondo me son incómodas, ignorarlo, comenzar a pensar sobre la situación en el último momento, así ya no hay manera (siempre hay alguna manera deshonrosa) de echarse para atrás inventando algún pretexto. Ne me voy a andar con vericuetos, la experiencia, esencialmente fue desagradable, pero exitosa, extraña contradicción. Tuve que superar dos grandes temores, uno racional y otro no tanto. El primero, el riesgo a morir ahogado, sé que es una condición bastante controlada en manos de profesionales con experiencia (como en mi caso), pero siendo honestos, pueden suceder eventos desafortunados cuyo desenlace fuera catastrófico, en particular porque mis habilidades acuáticas no son ni cercanas a mediocres, al final del día soy un hombre de montaña, no de mar. El segundo, mi gran temor a lanzarme a un abismo, bajar a diez metros y presenciar ese universo. Me sentí abrumado, esas otrora montañas, valles y dunas de aspecto extraterrestre son algo indescriptible, saber que otras reglas totalmente ajenas rigen una física a la que el ser humano requiere tecnología para seguirlas me sobrepasaba. La sensación de estar rodeado de incertidumbre me saturó. Por lo tanto a la mitad de la primera de las inmersiones, se me filtró una cantidad ínfima de agua a la boca que me comenzó a dar problemas, hasta que en un momento se fue a la parte posterior de mi garganta, y temí que me diera un ataque de tos; de sólo pensarlo, todos mis demonios se desataron con ferocidad y el pánico se hizo dueño de mis actos. Le pedí a la instructora que me sacará, sentía que en cualquier momento las cosas iban a llegar a un punto de no retorno, ya no quería seguir en el fondo del mar con un buche de agua paseándose por el único lugar donde podía respirar. Mi peor pesadilla se estaba cumpliendo; bueno un episodio antes de la peor, que esa hubiera sido que me tropezara con un pulpo (mi octofobia). La guía comenzó a calmarme, indicándome que controlara mi respiración; ver a un humano frente a mi, en medio de la inmensidad que me rodeaba logró su fin; y antes de que lo reconsiderara me indicó que prosiguiéramos. Así que, ya más tranquilo y con esos mililitros de agua en la boca logré terminar esa inmersión; demás está decir que apenas pude apreciar el espectáculo, pero un poco si. Al salir temblaba y no era de frío. No me pude rehusar al segundo descenso, esos diez minutos de traslado en lancha me sirvieron para bajarle las revoluciones a las emociones que me andaban traicionando. Ya en ésta segunda ocasión las cosas sucedieron mejor, aprendí a deshacerme del agua en la boca. La primera mitad logré desenvolverme con un poco más de soltura, después, según yo me empecé a concentrar más y salió peor, pero bueno únicamente era un tema técnico que hacía más difícil bucear, pero nada que me pusiera en riesgo. Al término y por muchas horas más traía la adrenalina a tope. Tanto que por un par de días me sentía físicamente cansado, pero mentalmente extraño, no puedo encontrar adjetivos, no de una manera nociva, solo distinta; creo que fueron demasiadas cosas, demasiadas emociones; seguramente necesito algo de tiempo para procesarlas. Tablilla asiria – José Emilio Pacheco Poco filo mi resta, ma spero che avrò modo di dedicare al prossimo tiranno i miei poveri carmi…Eugenio MontaleQuaderno di quatro anni Antes de irme adoraré a otro tirano.Qué gratitudhacia quien da respuestas a todo.Qué aliviosentirse parte del rebaño,matar a cambio del cieloy ser premiado por crímenes. Príncipe, escucha mi alabanza,y no te olvides de tu siervo. El criadero – Gustavo Abrevaya En la actualidad realizar un viaje tiene pocos riesgos, no estamos exentos de algún accidente, pero en la normalidad esa es una anomalía. Hoy pasar del sitio de origen a nuestro destino, independientemente del medio de transporte que usemos, suele ser más una experiencia tediosa, prácticamente administrativa. En El Criadero, Gustavo Abrevaya crea un mundo donde, la avería de un auto en medio ...
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    20 分
  • Mi perra vida | Temporada 2026, episodio 3.
    2026/01/15
    Reflexión – Acerca de mi vida laboral | Poema – Me voy – Francisco Molinero | Reseña – Tan veloz como el deseo – Laura Esquivel | Frase robada – Ignacio Álvarez | Bonus track Acerca de mi vida laboral Hacía tiempo que no desconectaba totalmente del trabajo, es decir unas vacaciones reales, no esas precarizadas (y bastante normalizadas) en las que no asistes físicamente, pero estas pendiente de las llamadas, mensajes y porque no le echas un ojo al correo electrónico. Incluso sin nada de lo anterior, siempre tenía (en realidad sigo teniendo, pero ahora sí lo ignoré) algún artículo o tesis que revisar, tal vez una presentación, y mis días de descanso o vacaciones eran el momento ideal para que, al final del día continuara trabajando. Para quienes me conozcan (de algún modo) podrían decir que sí me desconecto del trabajo, porque leo y escribo, corro y me salgo de la ciudad los fines de semana, eso sin contar que me olvido del whatsapp saliendo del hospital; lo que parece una adecuada separación y sano alejamiento del trabajo. No negaré que tras quince años, poco a poco he ido ganando este tipo de independencia, siempre con algo de sentimiento de culpa, también un poco de crítica por parte de algunos colegas, e incluso gente querida y cercana que me dice “privilegiado”, adjetivo cierto, pero que refleja la normalización de la inmediatez y la presencia permanente, siempre disponible para resolver cualquier imprevisto laboral. Pero se preguntaran ¿siendo médico no estás todo el tiempo al pendiente? La respuesta es que no, las urgencias se atienden en el servicio de urgencias, quienes me puede marcar a cualquier hora y por lo tanto no estoy todo el tiempo pensando “a qué hora llegará un paciente”. La mayor parte de las veces lo que me inunda la cabeza son problemas administrativos, de escritorio, es decir que se pueden resolver dentro de un horario laboral, pero mi mente perfectamente moldeada por los usos y costumbres contemporáneos me dice que, debo ocupar todo mi tiempo libre para seguir rumiando esos pedestres problemas. Esto ya lo venía pensando dese hacia meses, no terminaba de cuajar, justo ahora que ni siquiera fue tanto tiempo, pero el suficiente para que el ánimo y el cerebro se me aligeraran bastante, y que tengo que volver a las rutinas, me siento bastante apesadumbrado, además los sucesos mundiales de inicio de año han ayudado mucho. Lamento venir con mis desavenencias ahora que todo el mundo tiene una lista robusta de propósitos de año. Yo sólo deseo tener el cinismo de poder limitar la invasión de mis actividades laborales en las personales. Sencillamente no quiero leer más, escribir más o correr más, sólo quiero contemplar más. Me voy – Francisco Molinero Y me voy, con la secreta esperanza de que ocurra algo que lo cambie todo, que la vida me sorprenda abruptamente, sigilosamente, desordenadamente en cualquier puesta de sol frente al Mediterráneo, soñando con viajar o con huir o con nadar hasta perder la línea de la costa, mirando lejos, muy lejos, donde cuando miramos nos vemos reflejados en nosotros y nos reconocemos; me voy con la secreta esperanza de que el viaje no acabe, se prolongue, se eternice, se disuelva en un vivir de viaje, me voy como si dijera adiós, hasta nunca, escapo por la gatera, me escurro entre las sábanas, tus sábanas, me acurruco y espero lo inesperado, lo subversivo la hecatombe, un terremoto personal o de la tierra si fuera necesario, una riada, un vendaval insurgente, altivo que lo limpie todo, lo arrase, lo destruya y lo levante de nuevo, nuevo y nos sorprenda en silencio, con un golpe seco, con un beso húmedo con una caricia lenta, muy lenta como el mismo viaje que me lleva y me separa y me aleja y me acerca y me destruye y me reinventa, como el viaje a ninguna parte o a todas, me voy con la esperanza de no volver a irme nunca, de estarme quieto, pensativo, mirando a lo lejos frente al mar, donde cuando miramos nos vemos por dentro, o mirando al fuego una hora, otra hora, una noche tan larga como un día sin ti, como un viaje hacia dentro, a lo hondo, a lo oscuro, a lo que nos da miedo y nos atrae en un solo acto, a ti y a mí cuando hablamos sin decirnos lo que de verdad queremos, me voy en un viaje circular que me traerá a mi mismo o a vosotros o a ti si hubiera suerte o a ninguna parte, me voy pero no del todo, me voy dejando huella, marca y señales, me voy dejando miguitas de pan en el camino para poder volver, pinchando notas en la puerta, dejando rastros, imperceptibles, enormes, como palabras esculpidas, como los dedos de las estatuas que vi de pequeño, me voy esperando que me sigas y que me encuentres y que te pierdas y que llores la ausencia y la presencia reencontrada, reencarnada frente al Atlántico cuando el sol se levanta y lo descubre besando la orilla. Me voy para volver aunque no se a dónde ni por dónde, me voy con un pasito corto que me lleve lejos y me devuelva sano y ...
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    17 分
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