エピソード

  • El misterio del taller mágico en el castillo de los Wichtelmänner
    2026/05/31
    ResumenMartha y Erik, en un país lejano, se despiertan en una habitación que parece una nube, dentro del castillo de los Wichtelmänner. Al bajar a desayunar, descubren que los Wichtelmänner se hacen pequeños durante las Navidades para entrar en las casas. Su Wichtelmann les ofrece resolver un mensaje secreto dejado por un antiguo miembro de su comunidad. Erik y Martha aceptan el desafío, confiando en sus habilidades para descifrarlo.Erik y Martha descubren que el tesoro escondido en el castillo requiere un método especial para revelar pistas ocultas en un papel. Al calentar el papel con una vela, aparecen instrucciones que los llevan a buscar un pasadizo secreto en la torre norte del castillo. Después de un tiempo buscando, Martha encuentra un botón en una piedra, y junto con Erik, descubren otro, lo que les permite avanzar en su búsqueda del tesoro.Erik y Martha descubren un túnel al presionar un botón en la piedra de una torre. Deciden enviar primero a los Pokémons y unicornios para verificar si hay peligro. Tras recibir la señal de que todo está despejado, bajan y encuentran un sótano iluminado por un hechizo antiguo.Erik, Martha y los Wichtelmänner descubren un taller perdido lleno de juguetes a medio hacer, que se creía solo una leyenda. Este taller mágico permite fabricar rápidamente los mejores juguetes del mundo. Los Wichtelmänner, emocionados, comienzan a trabajar en el taller, mientras Erik y Martha se alegran de que más niños puedan recibir juguetes. Tras explorar el castillo, deciden regresar al castillo de la Arguijuela, concluyendo su aventura.Cuento— Papa: Todo bien Erik? ujum, y Martha?— Martha: Wann fangen wir an?— Papa: ya, empezamos ya— Martha: Vale, pero papá?—¿Podemos elegir qué pasa en la historia?—¡Papá! ¡Elige!—¡No, no! Venga, ¿qué queréis que suceda?—Tesoro, horror y Pokémon. Dijo Erik—Unicornios y Bey blade. Martha/Erik—Unicornios, un arco iris y un bebé. Siguieron diciendo.Se despertaron por la mañana, en un país muy, muy lejano al sur, en una ciudad muy pequeñita llamada Cáceres vivían el caballero Erik y la amazona Martha.Abrieron los ojos. Erik y Martha no recordaban dónde estaban, pero era increíble. La cama parecía una nube. Las sábanas eran blancas y tenían forma de nube. Todo en aquella habitación parecía una nube.—¿O es que estamos en una nube?—¡Claro! dijeron, estamos en el castillo de los Wichtelmann.—¡Anda, es verdad!—¡Cool! ¡Corre, corre! ¡Bajemos a desayunar! A ver quién hay allá en la sala del castillo.—Yo sé qué hay para desayunar.—¿Qué hay para desayunar?—¡Nube!Bajaron a desayunar rápidamente al salón del castillo. Ya había muchos Wichtelmänner allí. ¡Guau! Todos hablaban muy animadamente.De repente, Erik y Martha se dieron cuenta de que no eran tan pequeños. ¿Cómo era posible que pudiesen entrar en las casas por aquellas puertas tan pequeñas que construían? Erik y Martha se lo preguntaron a su Wichtelmann.—¿Lieber Wichtelmann? Dijeron Erik y Martha ¿Yaaa? respondió.- ¿Cómo es posible que entres en nuestra casa por esa puerta tan, tan, tan pequeña que te construyes?El Wichtelmann les miró y dijo:—Veo que sois muy inteligentes. Bueno, cuando vivimos aquí durante todo el año también nos preparamos para ser más pequeños durante las Navidades. Si no, como tú bien dices, no podríamos ir a las casas porque nos verían. No podríamos entrar por ningún sitio, seríamos demasiado grandes. Entonces, construimos pequeños túneles para atravesar las paredes y demás. Y antes vienen los reyes de los Wichtelmann, que son magos, y ellos nos hacen más pequeños. Es un hechizo muy, muy poderoso, pero solo dura durante las Navidades. Después tenemos que venir rápidamente a nuestro castillo. Aquí, de repente, cuando el hechizo desaparece, volvemos a ser de nuestro tamaño normal.—Ah —dijeron Erik y Martha—. Ya es muy interesante.El Wichtelmann continuó:—¿Sabéis? Tenemos un pequeño acertijo que quizás vosotros podáis resolver. Hace muchos, muchos años, un Wichtelmann dejó un mensaje secreto. Nadie ha conseguido todavía descifrar lo que ponía. ¿Queréis intentarlo vosotros?—Ok —dijeron Erik y Martha—. Nosotros somos expertos.Así es que Erik y Martha cogieron el mensaje que les tendía su Wichtelmann.«En este día tan, tan soleado, he ido a parar al sitio más oscuro del castillo. He tenido que esconder el tesoro, pues venían los ladrones de los Wichtelmann. Nadie sabe quiénes son, pero sí que quieren algo que nosotros tenemos. Así que lo he escondido todo abajo, donde el sol no llega».—Ajá. ¿Y ya está? ¿Eso es todo lo que dice? —preguntaron Erik y Martha.—Sí —dijo el Wichtelmann—. Al parecer debería ser suficiente para encontrar el tesoro.—Nein. Man braucht un Feuerzeug.—¿Un Feuerzeug? ¿Cómo?—Con limón hat er das geschrieben.—Ah —dijo Erik—. A ver, creo que el secreto todavía está en ese ...
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    18 分
  • La leyenda de San Jorge y el dragón: un pacto inesperado en Cáceres
    2026/05/22
    ResumenErik y Martha buscaban la cueva de sus amigos Livi y Oskar en las montañas cerca de Hervás. Tras subir con sus caballos hasta donde pudieron, continuaron a pie y finalmente encontraron la entrada a la cueva. Al entrar, escucharon la voz de Oskar, confirmando que habían llegado al lugar correcto.Erik y Martha escuchan a Oskar contar un cuento sobre dragones y humanos. Oskar relata que hace años, los dragones y las personas eran amigos, pero un incendio hizo que los humanos culparan a los dragones, rompiendo la amistad. Los dragones se fueron, excepto uno que necesitaba curarse y buscó ayuda en Cáceres, pero los humanos lo rechazaron.El dragón accidentalmente quemó una torre de la muralla de Cáceres, lo que enfureció a los habitantes que pensaron que quería atacarles. Llamaron a los soldados, pero el dragón, fuerte y poderoso, los repelía. Un caballero, identificado como San Jorge, propuso luchar contra el dragón: si ganaba, el dragón obtendría lo que quería, pero si perdía, tendría que irse. El caballero salió con su caballo y armadura para enfrentarse al dragón.El pequeño caballero se enfrentó al tatarabuelo dragón, quien subestimó su velocidad e inteligencia. Aunque el dragón intentó atacar con fuego, el caballero utilizó su escudo de dragón para protegerse y logró derribar al dragón con su espada. San Jorge, el caballero, cuestionó al dragón sobre su ataque a la ciudad, y el dragón explicó que fue un accidente debido a un estornudo. San Jorge reflexionó sobre la posibilidad de que los dragones no fueran responsables de quemar los campos, y una tormenta confirmó sus sospechas al provocar un incendio. Finalmente, San Jorge decidió confiar en el dragón y ofreció paz si prometía no atacar más.San Jorge había derrotado al dragón, pero en lugar de matarlo, decidió hacer un trato con él. El dragón, herido en la rodilla, ofreció su casa para que San Jorge descansara, a cambio de ayuda para reparar los daños que había causado. San Jorge aceptó el trato, y desde las almenas de la ciudad, la gente observaba, sorprendida por la decisión de no acabar con el dragón. Aunque inicialmente confundidos, muchos comenzaron a entender y aceptar el acuerdo entre San Jorge y el dragón.San Jorge derrotó al dragón y lo llevó a su casa. Esto marcó el inicio de la amistad entre San Jorge y el tata abuelo. Oskar cuenta la historia a Livi mientras su bebé dragón se duerme. Erik y Martha llegan para pasar la noche con ellos, y todos se preparan para dormir. Cuento¿Cómo? En un país muy lejano al sur, en una ciudad muy pequeñita llamada Cáceres, vivían el caballero Erik y la amazona Martha.Era por la tarde-noche. Acababa de anochecer, mejor dicho, y Erik y Martha estaban buscando la cueva de Livi y de Oskar. Estaba en algún sitio, allí, en las montañas cerca de Hervás. No sabían exactamente, porque nunca habían ido a visitar a Oskar y a Livi. Oskar y Livi siempre los habían buscado a ellos.De repente, Erik y Martha dijeron, allí, los dos a la vez señalaron a una montaña que había justo enfrente de ellos, una colina muy alta, y la parte de arriba era completamente de piedra.Allí seguro que hay una cueva.Sí, allí es el sitio. Estoy segura que es el sitio donde Livi y Oskar buscarían para vivir.Erik y Martha subieron todo lo que pudieron con Crinesdoradas y Solnaciente, hasta que Crinesdoradas volvió la cabeza y le dijo a Erik:“Erik, no estoy dispuesto a seguir subiendo. Esto ya es peligroso hasta para un caballo. Si quieres subir más, a partir de ahora subirás con tus dos piernecitas de humano, pero mis cuatro superpiernas han dicho que basta.”“Ok”, dijo Erik.Solnaciente miró a Martha y Martha dijo:“Vale, vale, ya sé lo que me vas a decir, yo también me bajo.”Parecía que se reía Solnaciente.Martha bajó, los dos cogieron una pequeña mochila con un poco de comida, bebida, sus sacos de dormir.“Bueno, esto es todo lo que necesitamos.”Estuvieron subiendo y subiendo durante unas dos horas. Estaban ya cansados y ya no quedaba ninguna luz. Encontraron la puerta, bueno, la puerta, la entrada a la cueva.“¿Ves? Te dije que tenía que ser esta. Te lo dije yo”, dijo Martha.“No, lo dije yo”, dijo Erik.“Venga, hemos sido los dos, de acuerdo.”Entraron en la cueva muy despacito, no querían hacer ruido, por si en el caso no era la cueva de Livi y Oskar, no sea que asustasen a algún oso. A los osos no les gusta nada que les molesten. Y si alguien les molesta por descuido, suelen ser muy, muy violentos.“Pero si son Benny y Lili no nos hacen nada.”“Ah, ya, claro.”Excepto para Erik y Martha, sus amigos Benny y Lili no les harían por supuesto nada, pero los demás osos no se sabe.El caso es que entraron despacito, siguieron recto y luego la cueva tenía una curva a la derecha y luego otra curva a la izquierda. Y ahí, justo detrás de la siguiente curva, antes incluso de tomarla, escucharon la voz de Oskar que decía:“...
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    25 分
  • Carlitos, el niño que llegó a ser emperador
    2025/06/20
    ResumenEste cuento narra la historia de Carlitos, un niño que creció entre juegos y sueños para convertirse en uno de los emperadores más poderosos de Europa: Carlos V. Pero no lo hizo solo. Le acompañaron dos amigos muy especiales, Erik el caballero y Martha la amazona, con quienes vivió aventuras llenas de magia, decisiones importantes y momentos inolvidables. Juntos, nos enseñan que el verdadero poder está en la amistad, la sabiduría y saber cuándo parar.CuentoEn un país muy muy lejano en el sur, en una ciudad muy pequeñita llamada Cáceres, vivían el caballero Erik y la Amazona Martha. Erik y Martha pasaron mucho tiempo con Carlos v su amigo el emperador.Capítulo 1: El niño que sería emperadorHace muchos años, en la ciudad de Gante, nació un niño llamado Carlos. Su familia era tan importante que desde el primer día todos decían:—¡Este niño será rey!Pero Carlos no estaba solo. Tenía dos amigos muy especiales: Erik, un joven caballero con una capa azul, y Martha, una valiente amazona que montaba a caballo como el viento. Vivían en un castillo mágico no muy lejos, y a veces se colaban en el palacio para jugar con Carlitos.—¿Qué quieres ser de mayor? —le preguntaban.—No lo sé... dicen que rey, duque, emperador... ¡pero yo solo quiero jugar con vosotros!A Carlitos le gustaba el pan con miel, los perros grandes y las espadas de madera. Con Erik y Martha se pasaba el día inventando batallas, rescatando castillos y riendo a carcajadas.Pero un día, los adultos le dijeron:—Carlos, debes prepararte. Te esperan grandes responsabilidades.Y aunque le costó dejar los juegos, Carlitos empezó a estudiar. Lenguas, historia, política... ¡hasta etiqueta en la mesa! Erik y Martha, que venían de vez en cuando en dragón o a caballo, lo animaban:—¡Tú puedes, Carlos! Pero no olvides divertirte de vez en cuando.Capítulo 2: Carlitos en EspañaCuando tenía 16 años, Carlos tuvo que viajar a un lugar llamado España, donde lo esperaban para convertirlo en rey. No hablaba español y estaba un poco nervioso. Pero Erik y Martha lo acompañaron en secreto en el barco, escondidos en un barril de manzanas.Al llegar, todos gritaban:—¡Viva el rey Carlos!Carlos sonreía... pero no entendía nada.—¿Qué han dicho? ¿Me quieren o me están regañando? —preguntó.—Te quieren —rio Martha—, pero sería buena idea aprender español.Así que Carlos se puso a estudiar como nunca. Erik le enseñaba palabras mientras jugaban al ajedrez. Martha le traducía canciones. Poco a poco, Carlos comenzó a entender a su gente... y su gente empezó a quererle de verdad.Durante su viaje por ciudades como Valladolid, Toledo y Burgos, Carlos no solo fue un joven rey serio: también reía con sus amigos, se disfrazaba de campesino para escuchar al pueblo, y una vez incluso bailó flamenco en secreto en una plaza, mientras Martha tocaba las palmas.Se estaba convirtiendo no solo en un rey, sino en un buen rey.Capítulo 3: El emperador que se cansó de mandar tantoCon el tiempo, Carlos fue nombrado emperador del Sacro Imperio Romano Germánico. Era el jefe de muchísimos territorios: España, Alemania, Austria, Flandes, Italia, América... ¡Casi medio mundo!Pero claro... eso no significaba más fiestas, sino más trabajo.Erik le preguntó una noche:—¿No te cansas de firmar tantos papeles?Y Carlos suspiró:—A veces sueño con volver a Gante y jugar con espadas de madera...Martha le dio una idea:—Entonces, cuando ya hayas hecho tu parte, podrías... dejarlo.—¿Dejar de ser emperador?—Sí —dijeron los dos—. Para ser Carlos, tu mejor versión. No el título, sino la persona.Carlos se quedó pensando.Después de muchos años de guerras, tratados, decisiones difíciles y viajes interminables, Carlos V decidió retirarse. Le dio la corona de España a su hijo Felipe y se marchó a un lugar tranquilo en Yuste, al norte de Extremadura, rodeado de naturaleza.Allí, Erik y Martha lo visitaban a menudo. Paseaban juntos, tocaban música, hablaban de dragones, de aventuras... y también de la importancia de saber cuándo parar.Carlos ya no necesitaba una corona para ser grande. Su sabiduría, su amistad y su bondad lo acompañarían para siempre.Y colorín colorado este cuento se ha acabado.Buenas noches Erik, buenas noches Martha.466;20.06.2025;otros This is a public episode. If you would like to discuss this with other subscribers or get access to bonus episodes, visit sanjorge.substack.com
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  • El caballero Erik y el niño del río
    2025/06/05
    ResumenEsta historia, ambientada en Cáceres en el año 1616, narra una aventura del joven caballero Erik. Tras entrenar con su espada, Erik se prepara para asistir a su clase de español con la hermana Ricarda, una monjita entrañable. Al no encontrarla, se preocupa y, acompañado por el guardia Toni, parte en su búsqueda.Al llegar a su casa, descubren que Ricarda está enferma. Juntos logran llevarla al castillo, donde el médico le receta descanso y buena alimentación. Su valiente gesto salva la vida de la profesora.Más tarde, Erik sale a pasear por el bosque y encuentra a un niño desconocido, Tom, tratando de pescar para calmar su hambre. Con empatía y generosidad, Erik le ayuda a construir una red, pescar, cocinar los peces y compartir la comida. Tom, profundamente agradecido, decide que Erik será desde entonces su mejor amigo.Cuento— Machst Du davon ein video o una foto? —pregunta Erik.— Papá responde: no nada de eso, solo estaba mirando...Érase una vez...En un país muy, muy lejano... en una ciudad llamada Cáceres... vivía un viejo caballero, de cuyo nombre no quiero acordarme.Era el año, por aquel entonces, 1616. No había coches ni aviones, sólo había caballos, carretas y los tiempos eran más difíciles de los que nosotros conocemos. No había electricidad, no había calefacción, no había aviones. Todo era más tranquilo. Y la preocupación principal de todos era simplemente llevarse algo de comer todos los días.Bueno, en Cáceres había un palacio y allí es donde vivían nuestros protagonistas. Aquella soleada mañana de invierno se encontraba el caballero Erik entrenando en el patio del palacio —"entrenando" que dice Erik— entrenando con la espada. Y... después de entrenar, le tocaba lo que más le gustaba: ir a las clases de español.Su profesora, una monjita muy simpática y mayor, se llamaba Ricarda. Todos los lunes le tocaba a Erik, después de entrenar con la espada, ir con la monja a aprender a leer y escribir español.Aquella mañana, Ricarda no apareció por clase. Erik estaba muy, muy sorprendido —Ricarda siempre estaba allí.— Uhm, ¿qué pasará? —se preguntó.Así es que se acercó hasta la puerta del castillo. Ricarda vivía a las afueras y, bueno, seguro que debía de haber pasado por la puerta y los vigilantes la habrían visto.Le preguntó a uno de ellos que estaba de guardia: el caballero Toni.— Hola Toni.— Hola Erik, ¿qué tal estás?— Oh, muy bien. Hace mucho que no vienes por aquí.— Ya, ya sabes, estoy muy ocupado entrenando y preparándome para ser un caballero. De hecho, quiero ser un Künstler, un artista, y también quiero poder hacer puentes y quizás pilotar un avión.— ¿Y tú, Erik? ¿A ti qué te gustaría hacer?— Mit einer Espada kämpfen gegen großen Räuber.— Eso es muy loable también. Defender a los más débiles, ¿no? De los ladrones y de los que se portan mal con ellos, ¿no? Muy bien.— Bueno, ¿has visto pasar a Ricarda hoy, Toni?— No, no he visto pasar a Ricarda. Hoy no ha venido. Estoy seguro, llevo toda la mañana aquí y no me he movido.— Uhm... ¡qué extraño! —se dijo el caballero Erik—. Bueno, iré a buscarla a su casa. Tiene que vivir por aquí cerca. Creo que vive cerca de la iglesia, la ermita de San Marquino.Total, que se acercó, iba paseando, la gente le saludaba:— Erik, hola, buenos días.— Hola Erik.Toni ist mitgekommen.Erik le había pedido a Toni que fuese con él. No sabía qué se iba a encontrar y a lo mejor necesitaba ayuda.Toni estaba encantado:— ¡Ah! Es muy aburrido estar en la puerta de guardia todo el día. Le he dicho a otro que haga el trabajo. Me voy contigo.Cuando llegaron a la casa de la profesora Ricarda —bueno, la casa era muy muy pequeñita, pero muy bonita— tenía unas ventanas por las cuales entraba muchísima luz. Pero aquella mañana no era así. Las ventanas todavía estaban cerradas.— ¿Cómo es posible? —Erik empezó a inquietarse—. ¿Le habrá pasado algo?Llamaron a la puerta, pero nadie contestó.El caballero Erik intentó abrir la puerta, pero estaba cerrada. De hecho, parecía que estaba cerrada por dentro.Erik y Toni ya estaban realmente preocupados. Cogieron impulso y los dos a la vez se tiraron contra la puerta. Esta, con un sonido estridente, cedió bajo su peso y saltó.Los dos caballeros cayeron en medio de una sala decorada muy sencilla pero con mucho gusto y bonita. Apenas podían ver, porque las ventanas estaban cerradas.Erik se acercó a una de ellas y la abrió.¡Oh! La profesora Ricarda estaba tumbada en su cama y la pobre se notaba que tenía muchos dolores.Erik se acercó y cogió un vaso de agua para llevárselo a la boca a la pobre ancianita Ricarda.Ella bebió un sorbo muy pequeñito.— Ay, mis hijitos, muchas gracias por haber venido. Estoy tan enferma... llevo todo el fin de semana sin poder levantarme.— ¡Oh! No te preocupes, nosotros te ayudaremos.— Toni, ve corriendo al castillo y busca al médico. Que ...
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    18 分
  • San Jorge y el Dragón del Cansancio
    2025/05/11

    Había una vez, en un reino no muy lejano, un valiente caballero llamado San Jorge. No vivía en un castillo, sino en una casa normal, con sus dos escuderos preferidos: Erik el sabio y Martha la valiente.

    San Jorge no luchaba contra dragones de fuego ni monstruos del bosque. Su enemigo más feroz era el Dragón del Cansancio.

    Este dragón no rugía. No volaba. Pero se metía en todos los rincones de la casa: dejaba calcetines por el suelo, platos sin recoger, envoltorios tirados como pistas de su paso.

    San Jorge pasaba el día preparando comidas mágicas, lavando armaduras, ordenando los campos de batalla y cuidando de sus escuderos. Pero cuando caía la noche… ¡el dragón atacaba de nuevo! Le robaba la energía, le llenaba la cabeza de humo y le susurraba: “No vas a poder. Estás solo. Nadie te ayuda…”

    Una noche, después de un gran día en el Reino de las Atracciones, San Jorge regresó feliz. Pensaba contar una nueva historia junto al fuego. Pero justo antes de empezar, vio una trampa del Dragón: un envoltorio en el suelo. Luego otro. Y luego, las túnicas de los escuderos desparramadas por toda la sala del castillo.

    El Dragón del Cansancio creció, rugió desde dentro del pecho de San Jorge, y lo envolvió en una niebla de enojo. Esa noche, no hubo historia. El dragón había vencido.

    Pero a la mañana siguiente, algo cambió. Erik el sabio se acercó y le dijo: “Papá San Jorge, creo que ayer el dragón te ganó. Pero nosotros también podemos luchar contigo.”

    Martha la valiente trajo una escoba de juguete y dijo: “¡Yo también quiero ayudarte! Si recogemos rápido, el dragón se hace pequeño, ¿verdad?”

    San Jorge los miró con los ojos brillantes. Y por primera vez, entendió que no estaba solo en la batalla. Que el dragón no se vencía solo con fuerza… sino con equipo.

    Desde entonces, cada noche, antes de la historia, los tres hacían juntos la Danza Anti-Dragón: Recogían, limpiaban, ordenaban… y luego, se sentaban juntos. El dragón, enfadado y encogido, se marchaba resoplando.

    Y así, gracias al poder del amor, el respeto y la colaboración… el reino de San Jorge fue cada vez más fuerte. Y las historias… volvieron a brillar como estrellas antes de dormir.

    FIN



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    4 分
  • El Misterio de las Huellas: Erik y Martha Descubren la Broma de Dinosaurio en Cáceres
    2025/04/18
    ResumenEn una pequeña ciudad llamada Cáceres, el caballero Erik y la Amazona Martha descubren huellas de un dinosaurio en el bosque tras un supuesto terremoto. Sospechan que el dinosaurio destruyó un puente al pisarlo, y deciden regresar al castillo para investigar más. En su camino, sortean varios obstáculos naturales mientras discuten sus hallazgos.Erik y Martha, junto con sus primos, descubren una enorme pisada que creen podría ser de un dinosaurio, lo que genera emoción y especulación sobre su origen. Al investigar, se dan cuenta de que el puente cercano está roto, posiblemente por el peso del supuesto animal, y deciden repararlo organizándose para llevar comida, sacos y cuerdas. Mientras algunos se encargan de la reconstrucción, Laurin parece saber algo más sobre la situación, aunque no lo revela.Un grupo de personas trabaja en equipo para construir un puente fuerte y largo. Durante el proceso, Erik y Martha descubren que Lauren tiene una llave especial del castillo, lo que los lleva a investigar un misterio relacionado con dinosaurios. Finalmente, descubren que Lauren había creado una huella de dinosaurio como una broma, y todos terminan riendo y disfrutando del momento juntos.Cuento**En un país muy muy lejano en el sur**, en una ciudad muy pequeñita llamada **Cáceres**, vivían el caballero **Erik** y la Amazona **Martha**.— ¡Uuuu! ¡Cuidado, quieto, quieto, crines doradas! — Quieto, quito sol naciente —dijo Martha.Uuuy, los dos caballos se separaron al momento, por suerte, porque aquel día había sido el día de **Navidad** y estaban en el **castillo de bingo "opa"**, que tenía un castillo enorme, más grande que el de papá, el de mamá, el de yayo, el de yaya, y aquel día habían decidido salir a conocer todo.---De repente, cuando habían girado en un árbol enorme del bosque, donde tenía que haber un puente… **ya no había puente**. Y si hubieran seguido hacia adelante, se hubieran dado un baño estupendo en el río.— ¡Guau! ¿Pero qué es lo que ha sucedido?Pues mira qué curioso: Erik y Martha se bajaron de los caballos y miraron a su alrededor.— ¡Guau! Si es increíble.Los dos no se habían fijado pero estaban parados justo en el medio de **una pisada enorme**, tan grande que los dos caballos cabían dentro de ella.— ¡Wow! Tiene que ser un **dinosaurio** —dijo Erik. — Sí —dijo Martha—, por lo menos tiene que ser un *"Langen hals"* (Nota: dinosaurio de cuello largo). — Sí, pero eso es imposible. Los dinosaurios ya no existen…— Uhmm… en cualquier caso no podremos averiguarlo. — ¡Ah! —dijo Erik—, ¿recuerdas ayer? Hubo un pequeño **terremoto** mientras estábamos cenando. — ¡Claro! —dijo Martha—. Pero entonces aquello **no fue un terremoto**… ¡fueron las pisadas de este dinosaurio enorme! — ¡Ah!!! Sí, cool! —dijeron Erik y Martha— ¡Un dinosaurio!---— Tenemos que encontrarlo, tenemos que encontrarlo. — Pero claro, puede ser que él sin querer haya pisado el puente pensando que podía pasar y claro, **no estaba preparado para aguantar su peso**. — ¡Sí, eso tiene que ser!Continuaron andando un poco por la orilla del río, primero hacia arriba y luego hacia abajo. Ya no vieron más pisadas como aquella.— Ok, tengo una idea. — Sí, yo también. — ¡Volvamos al castillo y regresemos con… — ¡Livi y Oscar, por supuesto!— ¡Venga, echemos una carrera! —dijeron Erik y Martha.**Tuqutu, tuqutu** (Nota: sonido de pisadas de caballo). Fueron sorteando los árboles del camino. De repente se encontraron con un tronco caído, saltaron por encima, y enseguida tuvieron que agachar la cabeza para no golpearse con una rama que cruzaba el camino.**Tuchuchuchuchuchuchuchuchuchuchuchuchuchuchuchuchuchuchu...** (sonido continuo mientras cabalgaban).---Siguieron a caballo. Cuando llegaron a las puertas del castillo:— ¡Abrir el puente! ¡Bajar el puente! —dijeron Erik y Martha— ¡Tenemos que entrar!Enseguida el puente fue bajado. Entraron Erik y Martha. Allí estaban los primos: **Laurent, Paulina y Charlotte**.— ¡Hemos visto pisadas de dinosaurio, tenemos que ir a verlas! — ¡Vamos! —gritaron todos, muy alborotados.— Bueno, **tranquilidad** —dijeron Erik y Martha—. Con prisas, siempre dice el caballero San Jorge: > “**¡Despacio es rápido!**”— Así es que pensemos un momento. Es como leer los libros: > “**Hay que leerlos despacio.**”— *Pufff* —hizo Erik, y todos se rieron.— Exacto, ese es San Jorge. Siempre que lee parece que se va a dormir. — Bueno, lo hace para relajarse —dijo Erik—, y luego entiende mejor lo que lee. — Bueno, ¿ya nos hemos tranquilizado? — Sí, exactamente.— ¡**Livi! Oscar!** —(sonido de silbido)—Y allí aparecieron Livi y Oscar al momento.— Erik, Martha, estábamos descansando después de la **comilona de Navidad**. — ¡Puaa! ¿Qué es lo que queréis? ¿Por qué tenéis tanta, tanta energía?— Bueno, hemos visto una **pisada ...
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    14 分
  • El Misterio de las Huellas: Erik y Martha Descubren la Broma de Dinosaurio en Cáceres
    2025/04/18
    ResumenEn una pequeña ciudad llamada Cáceres, el caballero Erik y la Amazona Martha descubren huellas de un dinosaurio en el bosque tras un supuesto terremoto. Sospechan que el dinosaurio destruyó un puente al pisarlo, y deciden regresar al castillo para investigar más. En su camino, sortean varios obstáculos naturales mientras discuten sus hallazgos.Erik y Martha, junto con sus primos, descubren una enorme pisada que creen podría ser de un dinosaurio, lo que genera emoción y especulación sobre su origen. Al investigar, se dan cuenta de que el puente cercano está roto, posiblemente por el peso del supuesto animal, y deciden repararlo organizándose para llevar comida, sacos y cuerdas. Mientras algunos se encargan de la reconstrucción, Laurin parece saber algo más sobre la situación, aunque no lo revela.Un grupo de personas trabaja en equipo para construir un puente fuerte y largo. Durante el proceso, Erik y Martha descubren que Lauren tiene una llave especial del castillo, lo que los lleva a investigar un misterio relacionado con dinosaurios. Finalmente, descubren que Lauren había creado una huella de dinosaurio como una broma, y todos terminan riendo y disfrutando del momento juntos.Cuento**En un país muy muy lejano en el sur**, en una ciudad muy pequeñita llamada **Cáceres**, vivían el caballero **Erik** y la Amazona **Martha**.— ¡Uuuu! ¡Cuidado, quieto, quieto, crines doradas! — Quieto, quito sol naciente —dijo Martha.Uuuy, los dos caballos se separaron al momento, por suerte, porque aquel día había sido el día de **Navidad** y estaban en el **castillo de bingo "opa"**, que tenía un castillo enorme, más grande que el de papá, el de mamá, el de yayo, el de yaya, y aquel día habían decidido salir a conocer todo.---De repente, cuando habían girado en un árbol enorme del bosque, donde tenía que haber un puente… **ya no había puente**. Y si hubieran seguido hacia adelante, se hubieran dado un baño estupendo en el río.— ¡Guau! ¿Pero qué es lo que ha sucedido?Pues mira qué curioso: Erik y Martha se bajaron de los caballos y miraron a su alrededor.— ¡Guau! Si es increíble.Los dos no se habían fijado pero estaban parados justo en el medio de **una pisada enorme**, tan grande que los dos caballos cabían dentro de ella.— ¡Wow! Tiene que ser un **dinosaurio** —dijo Erik. — Sí —dijo Martha—, por lo menos tiene que ser un *"Langen hals"* (Nota: dinosaurio de cuello largo). — Sí, pero eso es imposible. Los dinosaurios ya no existen…— Uhmm… en cualquier caso no podremos averiguarlo. — ¡Ah! —dijo Erik—, ¿recuerdas ayer? Hubo un pequeño **terremoto** mientras estábamos cenando. — ¡Claro! —dijo Martha—. Pero entonces aquello **no fue un terremoto**… ¡fueron las pisadas de este dinosaurio enorme! — ¡Ah!!! Sí, cool! —dijeron Erik y Martha— ¡Un dinosaurio!---— Tenemos que encontrarlo, tenemos que encontrarlo. — Pero claro, puede ser que él sin querer haya pisado el puente pensando que podía pasar y claro, **no estaba preparado para aguantar su peso**. — ¡Sí, eso tiene que ser!Continuaron andando un poco por la orilla del río, primero hacia arriba y luego hacia abajo. Ya no vieron más pisadas como aquella.— Ok, tengo una idea. — Sí, yo también. — ¡Volvamos al castillo y regresemos con… — ¡Livi y Oscar, por supuesto!— ¡Venga, echemos una carrera! —dijeron Erik y Martha.**Tuqutu, tuqutu** (Nota: sonido de pisadas de caballo). Fueron sorteando los árboles del camino. De repente se encontraron con un tronco caído, saltaron por encima, y enseguida tuvieron que agachar la cabeza para no golpearse con una rama que cruzaba el camino.**Tuchuchuchuchuchuchuchuchuchuchuchuchuchuchuchuchuchuchu...** (sonido continuo mientras cabalgaban).---Siguieron a caballo. Cuando llegaron a las puertas del castillo:— ¡Abrir el puente! ¡Bajar el puente! —dijeron Erik y Martha— ¡Tenemos que entrar!Enseguida el puente fue bajado. Entraron Erik y Martha. Allí estaban los primos: **Laurent, Paulina y Charlotte**.— ¡Hemos visto pisadas de dinosaurio, tenemos que ir a verlas! — ¡Vamos! —gritaron todos, muy alborotados.— Bueno, **tranquilidad** —dijeron Erik y Martha—. Con prisas, siempre dice el caballero San Jorge: > “**¡Despacio es rápido!**”— Así es que pensemos un momento. Es como leer los libros: > “**Hay que leerlos despacio.**”— *Pufff* —hizo Erik, y todos se rieron.— Exacto, ese es San Jorge. Siempre que lee parece que se va a dormir. — Bueno, lo hace para relajarse —dijo Erik—, y luego entiende mejor lo que lee. — Bueno, ¿ya nos hemos tranquilizado? — Sí, exactamente.— ¡**Livi! Oscar!** —(sonido de silbido)—Y allí aparecieron Livi y Oscar al momento.— Erik, Martha, estábamos descansando después de la **comilona de Navidad**. — ¡Puaa! ¿Qué es lo que queréis? ¿Por qué tenéis tanta, tanta energía?— Bueno, hemos visto una **pisada ...
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