『E03 | Ray-Ban Wayfarer | Las gafas que nunca pasaron de moda.』のカバーアート

E03 | Ray-Ban Wayfarer | Las gafas que nunca pasaron de moda.

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E03_RAYBAN WAYFARER 5 de agosto de 1983. Una pareja de adolescentes entra de la mano en la óptica Pearle Vision del centro comercial Water Tower Place, en el centro de Chicago. Él pregunta por unas gafas de sol. No conoce la marca ni el modelo, y no las encuentra en ningún expositor, pero ella es capaz de describirlas: no son de metal, sino de pasta, negras, y con un aire futurista. El dependiente reconoce la descripción y va al almacén. No se venden mucho, y su lugar en los escaparates de la óptica ha sido ocupado por otros diseños de moda. Las encuentra, el muchacho se las prueba, mira a su chica y se levanta el cuello de la camisa, imitando al protagonista de la película que acaban de ver. Las gafas son unas RayBan WayFarer, la película, Risky Business, estrenada ese mismo día de agosto de 1983. El protagonista, un actor de 21 años que comienza a ser conocido en Hollywood después de participar en tres o cuatro producciones de moderado éxito. Así tararea Joel, el personaje principal de Risky Business, las ocho notas de piano de Randy McCormick con las que arranca la versión de Old Time Rock And Roll de Bob Seger mientras conecta su equipo de alta fidelidad antes de bailar en camisa, calzoncillos y calcetines en la escena más icónica de la película. Porque no… aunque todos lo recordemos con las gafas de sol en esa escena, no las lleva puestas. Es lo que conocemos como un Efecto Mandela, un falso recuerdo compartido que coloca ahí nuestra imaginación. Como el monóculo de Míster Monopoly, que no lo lleva realmente; como la raya negra en la cola de Pikachu, que no tiene; o como el emoji del ladrón en WhatsApp, que no existe de momento. Pero deja el móvil… no vayas a comprobar ninguna de estas cosas, que es cierto que no hay un ladrón en los emojis. Luego lo haces. Dame diez minutos para que te cuente, en esta entrega de Homo Faber, algunas curiosidades sobre las RayBan Wayfarer. Soy Óscar Gómez, y en este pódcast te cuento las historias de objetos industriales cotidianos que han hecho historia. // HOMO FABER. Una producción de Qwerty Podcast. Edición 3 / RayBan Wayfarer. Las gafas que nunca pasaron de moda. Donde sí aparecen las WayFarer en Risky Business es cuando Joel conduce el Porsche 928 de su padre, por ejemplo. Y en el cartel de la película. Esta acción se estudia en las escuelas de negocios como uno de los casos de estudio de product placement en el cine, aunque fue una elección directa de los diseñadores de vestuario de la productora. RayBan pasó de vender unas 20.000 unidades al año de sus WayFarer a casi 400.000 el año posterior al estreno de la película. Tan bien le fue a la compañía con Tom Cruise, que el actor lleva otros dos modelos icónicos de gafas de sol de la marca en Rain Man, en las que usa unas Clubmaster, y en Top Gun, en las que luce unas Aviator. Siempre Ray Ban. Pero nos centramos en las Wayfarer, que antes que Cruise lucieron por ejemplo Roy Orbison, James Dean, Audrey Hepburn o Andy Warhol. La traducción del modelo sería la de ‘caminante’ o ‘explorador’ utilizando una forma arcaica del inglés, y fueron diseñadas por Raymond Stegeman en 1952 como un reto estético e industrial. Hasta entonces, las gafas de sol eran principalmente con monturas metálicas y de formas redondeadas, pero Stegeman decidió inspirarse en las líneas futuristas de los Cadillacs de la época, incorporando ángulos al diseño. Entre ellos, su característico ‘pantoscopic tilt’, la inclinación que hace que la base de la montura se apoye sobre los pómulos. Eso les daba una apariencia muy característica, pero tenía una consecuencia divertida: era difícil colocárselas encima de la cabeza. Años después se lanzaría un diseño que corregía esa inclinación y reducía el tamaño de la lente, las New Wayfarer, pero los compradores seguían prefiriendo las originales, como demostraba la demanda en el mercado de segunda mano, lo que hizo a la compañía dar marcha atrás y volver al diseño de 1952. Hoy en día coexisten los dos: las original, que favorecen más a rostros ovalados, y las new, que sientan mejor a caras redondas o pequeñas. Un crítico de diseño llegó a decir que la forma trapezoidal de las Wayfarer transmitía una sensación de "peligro contenido". Frente a las monturas redondas y elegantes de la época, parecían agresivas, casi rebeldes. Y esa percepción fue precisamente una de las claves de su éxito. El otro reto, el industrial consistía en crear un diseño que fuera prácticamente imposible de fabricar en metal, aprovechando las nuevas técnicas de modelado. Las WayFarer están fabricadas en acetato grueso moldeado, no en plástico inyectado fino, lo que permitía una mayor resistencia a la torsión, un mejor envejecimiento del color y la posibilidad de ser pulidas o reparadas. Los coleccionistas pagan auténticas fortunas precisamente por las primeras unidades fabricadas con aquel...
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