El ser humano tal como ha sido creado no puede cambiar. El proceso para el retorno a ese estado de pureza original comienza con una acción que es preguntar: ¿Qué hacemos aquí? ¿Cuál es mi misión?¿Cuál es mi sentido en la vida? Preguntas que no queremos hacer. El peor de todos es el que no sabe preguntar y la misión nuestra es abrirle la mente para que pregunte, no para inculcarle cosas. Todo el camino para la el retorno a ese estado original está en que el hombre no pierda su capacidad de preguntarse, de replantearse, sino está muerto en vida.