Sorogoyen explicó en esta película cómo el poder puede corromper a cualquier persona y nos hizo preguntarnos por nuestra tolerancia ante el abuso. El Reino retrata la corrupción en España desde un lugar poco habitual: no tanto la dimensión moral como la experiencia emocional y sensorial de quien cae. En este episodio de Carne de cine, María Guerra se mete en la mente del corrupto para entender el placer del poder, la inconsciencia, la angustia y la vergüenza cuando el sistema te devora. Estrenada en 2018, en plena resaca de grandes casos y con la corrupción instalada en el debate público, la película de Rodrigo Sorogoyen (guion de Isabel Peña y Rodrigo Sorogoyen) evita señalar a un partido concreto y lanza una acusación más amplia: una maquinaria que funciona por lealtades, miedo y contagio social. Esa mirada hiperrealista, sostenida por una puesta en escena asfixiante, convierte el cine español en un dispositivo para que el espectador sienta en el cuerpo la hipervigilancia y la caída del protagonista. Con la ayuda de un joven espectador que resume el argumento, y con el análisis del psicólogo Ramón Nogueras y del director de fotografía Álex de Pablo, el episodio explora conceptos clave como la disonancia cognitiva, la conformidad del grupo y el “error fundamental de atribución”: la idea de que “yo no haría eso”, hasta que la situación te empuja. Además, el periodista Rodrigo Terrasa aporta la mirada de la realidad y se pregunta qué nos pasa como sociedad para normalizar el despilfarro y la impunidad, y qué puede hacer más por cambiar conciencias: la ficción o el periodismo. Un capítulo para mirar de frente una pregunta incómoda: si el cine español te coloca dentro del corrupto, ¿llegas a identificarte con él… aunque sea por un instante? Learn more about your ad choices. Visit megaphone.fm/adchoices
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