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Códice Masónico: Anales del Rito Escocés Antiguo y Aceptado; Acervo Masónico-Filosófico.

Códice Masónico: Anales del Rito Escocés Antiguo y Aceptado; Acervo Masónico-Filosófico.

著者: Dr. Wilder Camacho Chiu. Masón del Supremo Consejo de México Delegación Tabasco
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A nivel historiográfico, el relato ha seguido un patrón del cual es casi imposible escapar. Las investigaciones se centran en la genealogía de los grados, su interpretación simbólica y la aparición de los primeros sistemas fundados en Europa. Luego analizan su proceso de difusión en el Caribe hasta llegar a Estados Unidos. Posteriormente hay numerosas investigaciones relativas a los protagonistas de esta historia: Étienne Morin (o Estienne Morin, como corrige Alain Bernheim), Henry Francken, Alexander de Grasse-Tilly, Jean Baptiste Delahogue, John Mitchel, Frederik Dalcho, Joseph Cerneau.Dr. Wilder Camacho Chiu. Masón del Supremo Consejo de México, Delegación Tabasco 哲学 社会科学
エピソード
  • El vicio como sombra del ser Chiungón
    2026/09/25

    El Vicio como Sombra del Ser: Un Viaje Metafísico a Través de la Historia de una Idea 1. Introducción: Más allá del hábito, hacia la esencia La comprensión del vicio ha constituido, a lo largo de las centurias, un desafío que trasciende la mera taxonomía moral o la observación empírica de conductas reprobables. Se erige, en su lugar, como una categoría metafísica fundamental y un eje vertebrador mediante el cual el género humano ha sustanciado su autopercepción en relación con lo absoluto. Ignorar la profundidad ontológica del vicio es condenarse a una exégesis superficial de la condición humana; por el contrario, su estudio nos revela la tensión dialéctica entre la facticidad del ser y su teleología de perfección. Desde una perspectiva estrictamente ontológica, el vicio no debe columbrarse simplemente como la transgresión de una norma social, sino como una manifestación de desequilibrio del ser. Representa esa «rugosidad en la piedra bruta» que obstaculiza la armonía del templo interior, una fractura en la esencia que delata una desviación respecto a un orden superior de simetría universal. El vicio es, en última instancia, una privación de plenitud, una sombra que sitia la ciudadela del alma y define, por oposición, la naturaleza de la Luz que el iniciado anhela. El presente tratado se propone como objetivo exegético desbastar la materia de la idea a través de una genealogía dialéctica, examinando la evolución de esta desviación desde el alba de la civilización hasta la praxis contemporánea. Esta indagación nos impele a retornar a los cimientos mismos del pensamiento humano, donde la falta no era una contingencia privada, sino una perturbación del orden cósmico en las civilizaciones fluviales de la antigüedad. 2. La Antigüedad Clásica: La desarmonía del alma y el error de la razón En el tránsito del pensamiento mítico al filosófico, la concepción de la falta experimentó una transmutación esencial: de ser un castigo divino externo, pasó a interpretarse como una desarticulación interna de la psique y una rebelión contra el orden racional del cosmos. El Alba del Orden (Mesopotamia y Egipto) En las llanuras de Mesopotamia, el concepto de arnu no designaba una simple infracción ética, sino una ruptura con el me, los decretos divinos que sustentan el equilibrio universal. El vicio era, por definición, un desorden ontológico que amenazaba la estabilidad del todo. Simultáneamente, en el Egipto faraónico, la existencia se dirimía en la tensión entre Maat —justicia, verdad y orden— e Isfet —caos y mentira—. El juicio del alma ante Osiris, consignado en la Confesión Negativa del Libro de los Muertos, otorgaba al vicio una carga ontológica inscrita en el corazón (ib). El propósito último era la reintegración del alma al orden divino, sanando la brecha que el caos había abierto en el tejido del ser. La Filosofía Griega: El vicio como kakía e ignorancia La Grecia clásica aportó el rigor conceptual necesario para despojar al vicio de su ropaje mítico y revestirlo con la túnica de la razón: Sócrates y Platón: Para el socratismo, el vicio es fundamentalmente ignorancia; nadie yerra voluntariamente, sino por el desconocimiento del Bien. Platón profundiza esta tesis al describir el vicio (kakía) como una «sedición» en la república tripartita del alma, donde las pasiones usurpan el trono de la razón (logistikón). Como se afirma en La República, la virtud es la salud, belleza y bienestar del alma, mientras que el vicio es su enfermedad, fealdad y debilidad. Aristóteles: En su Ética a Nicómaco, el Estagirita define el vicio como la privación de la proporción. Es el exceso o el defecto respecto al «justo medio» (mesotés). Se trata de un ethos, un hábito electivo que, mediante la repetición de voliciones erróneas, solidifica un carácter desviado de la excelencia.

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    24 分
  • Genealogía del libre albedrío Chiungón
    2026/09/18

    LA ARQUITECTURA DEL QUERER: GENEALOGÍA METAFÍSICA Y TRASCENDENCIA DEL LIBRE ALBEDRÍO 1. El Pórtico del Templo: Introducción al Misterio de la Voluntad La cuestión del libre albedrío no constituye un mero ejercicio de dialéctica técnica dentro de la psicología o la ética; representa, en su esencia más profunda, el eje axial sobre el cual rotan la dignidad humana y el orden mismo del cosmos. Desde a perspectiva de la filosofía entendida como ciencia de los términos metafísicos, nos hallamos ante el núcleo donde se decide si el control que ejercemos sobre nuestra existencia es una realidad ontológica o una sofisticada ilusión biológica ∴. Es imperativo para el sujeto ético discernir entre la "libertad de acción" —entendida como la simple ausencia de obstáculos externos— y el verdadero libre albedrío, definido en nuestra tradición como la "potestad de obrar por reflexión y elección". mientras la primera se agota en el plano fenoménico del movimiento, la segunda se sitúa en la raíz misma del querer, configurando la tríada sagrada del Ser, la Acción y la Voluntad ∴. Esta distinción es la que permite fundamentar la responsabilidad moral, pilar sobre el cual se yerguen las estructuras jurídicas y sociales que sostienen nuestra civilización. Con este exordio, nos disponemos a descorrer el velo de la historia para observar cómo la luz de la razón comenzó a disipar las sombras del fatalismo en las costas de la Hélade. 2. La Columna de la Sabiduría: El Amanecer del Concepto en la Hélade En la Grecia clásica, la transición del fatum (destino) hacia una estructura de deliberación racional marcó el nacimiento de la agencia humana. Los pensadores helenos, aunque carecían de un término equivalente al liberum arbitrium latino, comprendieron que la responsabilidad moral no es un accidente, sino una emanación del carácter y la razón. El análisis de la prohairesis aristotélica revela que la elección no es un impulso caprichoso, sino el motor de la virtud (eudaimonia). Al definirla como un "apetito deliberado de las cosas que dependen de nosotros", Aristóteles otorga al hombre la paternidad de sus actos, afirmando de manera magistral que "el hombre es el padre de sus acciones como de sus hijos". Este postulado es el cimiento del mérito individual: si el origen de la acción está "en nosotros", somos responsables no solo del acto presente, sino de la construcción voluntaria de nuestro propio carácter a través de la repetición de actos previos. 3. El Altar y la Gracia: La Escolástica y el Drama de la Voluntad Durante el Medievo, el liberum arbitrium se erigió en la piedra angular teológica necesaria para justificar la justicia de un Dios omnisciente frente a la existencia del mal. La voluntad dejó de ser solo una facultad psicológica para convertirse en el campo de batalla de la redención. San Agustín de Hipona, mediante una exégesis profunda, situó la voluntad (voluntas) en el centro del drama humano. Distinguió con precisión entre el liberum arbitrium (la capacidad psicológica de elegir) y la libertas (la libertad moral de obrar l bien). Para Agustín, el mal es una privación resultante del mal uso del albedrío; así, el hombre conserva el albedrío para errar, pero requiere de la gracia para recuperar la libertas. En la escolástica madura, Santo Tomás de Aquino propuso que la voluntad es un "apetito intelectivo". El Aquinate defendió que el libre albedrío es necesario para que tengan sentido los premios y exhortaciones bajo la Justicia Divina ⚖. Resolvió el dilema de la omnisciencia afirmando que Dios conoce el futuro desde su "eterno presente" sin imponer necesidad. No obstante, fue Juan Duns Escoto quien radicalizó esta noción al defender el primado de la voluntad sobre el entendimiento. Al proponer que la voluntad es una potencia superior e indeterminada que se mueve a sí misma, Escoto actuó como el puente metafísico hacia el sujeto autónomo de la modernidad.

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    25 分
  • Ontología del iniciado en el grado de aprendiz Chiungón
    2026/09/11

    La Ontología del Cincel y la Bóveda Celeste: Exégesis Filosófica y Praxis Trascendental del Aprendiz Masón en el Cosmos Iniciático.1. Prolegómenos: La Naturaleza Metafísica de la Iniciación La iniciación masónica es, en su raíz primigenia, refractaria a cualquier asimilación con el gregarismo profano o los protocolos de adscripción social. Representa, más que un rito de pasaje, una ruptura ontológica irreversible; un telos que exige la transubstanciación del individuo en un buscador activo de la Verdad. Desde la exégesis etimológica, el término initiare —derivado de initium e ire dentro— nos convoca al ingreso sagrado hacia las profundidades del ser, al adytum del santuario nterior. Aquí reside la distinción abismal entre el profano, aquel que permanece profano (fuera del templo), encadenado a la ceguera de los sentidos, y el iniciado, quien ha despertado a la "Mística de la Comprensión". Esta mística postula que la Masonería no se revela como un objeto de estudio externo, sino como una vivencia ística individual que exige una entrega sin reservas mentales. Solo mediante el aislamiento sensorial y el silencio absoluto es posible descender al útero de la tierra para gestar la palingenesia del espíritu. 2. La Palingenesia en la Cámara de Reflexión: VITRIOL y el Caos Primigenio.

    La estancia en la Cámara de Reflexión constituye la primera prueba fundamental: la Prueba de la Tierra. En este recinto, el silencio y la oscuridad operan como catalizadores alquímicos que fuerzan al alma a confrontarse con su propio caos primigenio. Es la muerte mística necesaria para que el neófito abandone su envoltura caduca. El mandato hermético V.I.T.R.I.O.L. (Visita Interiora Terrae, Rectificando Invenies Occultum Lapidem) no es una mera frase decorativa, sino el imperativo de hallar la "Piedra Escondida" o filosófica en el centro de uno mismo. En este proceso, se manifiesta la tríada hermética que sustenta la transmutación: El Azufre: Representa la energía activa y el ardor de la voluntad; es el principio de expansión análogo al Rajas hindú. La Sal: Simboliza la estabilidad, la reflexión y el magnetismo vital; es la resistencia o principio de cristalización vinculado al Tamas. El Mercurio: Es la inteligencia equilibrante, el "Ritmo de la Naturaleza" o Sattva, que surge de la armonía entre la acción y la resistencia para permitir la percepción de la Verdad. El simbolismo del pan y el agua subraya la sobriedad esencial, mientras que el grano de trigo —reminiscencia de los Misterios de Eleusis— advierte que el iniciado es una semilla espiritual que debe morir a su forma profana para germinar hacia la luz. 3. El Umbral de la Vulnerabilidad: Preparación Física y Despojo Metálico.Para franquear el umbral del Templo, el candidato debe retornar a una suerte de pureza adámica mediante la "desnudez tripartita". Este acto no constituye una humillación, sino un despojo voluntario de las ilusiones materiales y prejuicios intelectuales. Ceguera Voluntaria: La venda aísla al candidato de la luz ilusoria del mundo fenoménico para despertar la visión interior. Despojo de los Metales: Simboliza la renuncia a los valores utilitarios y las pasiones que esclavizan el espíritu bajo la efigie de la ambición. La Cuerda al Cuello: Representa el yugo de la fatalidad profana; el hombre que, aunque atado por sus vicios, busca la libertad del espíritu mediante la disciplina. Desnudez Parcial (Tetilla, Rodilla, Pie): El corazón abierto manifiesta la sinceridad; la rodilla en tierra, la humildad en la marcha; y el pie descalzo, el contacto sagrado con el sendero del iniciado. Esta vulnerabilidad absoluta es la que faculta al recipiendario para llamar a la puerta del Templo, despojado de rangos y revestido únicamente de su aspiración trascendental.

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    27 分
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