Cuando era joven, Dmitry “David” Shestakov fue un criminal y consumidor de drogas. Su madre —atea— había intentado todo para captar la atención de su hijo y cambiar el rumbo de su vida. En su desesperación, fue a la iglesia y oró: “Dios, si existes, ¡salva a mi hijo!”. Dios respondió a su oración, y después de que Jesús lo salvó, David se comprometió a contar a otros las Buenas Noticias que habían transformado su corazón.
Dios le mostró a David desde temprano que su servicio tendría un costo, y así fue. Fue arrestado por su labor cristiana y condenado a largos años de prisión. “¿Por qué yo?”, preguntaba. Pero incluso en la cárcel vio la obra de Dios. Una de las cosas que Dios usó para bendecir —e incluso proteger— a David fueron las cartas escritas por lectores de VOM a través de www.PrisonerAlert.com.
Escucha cómo Dios utilizó esas cartas para convertir a David en una figura respetada dentro de la prisión y ayudarlo a evitar ser golpeado por los guardias. También escucharás cómo el gobierno uzbeko intentó añadir años a su condena, pero Dios obró milagrosamente y David fue liberado, “como si una Escritura cobrara vida”. Finalmente, David compartirá reflexiones sobre cómo podemos orar por los cristianos que están en prisión en este momento, y por sus familiares, cuyo sufrimiento a veces es incluso mayor que el del propio prisionero. Después de escuchar cómo las cartas bendijeron a David, escribe una carta a un cristiano que actualmente esté en prisión en www.PrisonerAlert.com
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