Santa Cruz de Tenerife, julio de 2010. En la habitación 302 de la Pensión Padrón, el tiempo parece haberse detenido, pero el aire pesa. Lo que comenzó como una reforma rutinaria destapó uno de los hallazgos más macabros de la crónica negra canaria: el cuerpo de Ángel Bermejo, esqueletizado y oculto entre dos colchones.
¿Cómo es posible que otros huéspedes durmieran sobre ese mismo cadáver durante meses? En este primer expediente de Letargo Criminal, Mónica nos sumerge en los pasillos de una pensión convertida en tumba y en la mente del depredador que se escondía tras sus puertas.