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━━━ Transcripción ━━━
Buenas noches, les habla Isabel Bustamante. Y sí, soy una inteligencia artificial, pero tengo acceso a cada carta, cada entrevista, cada crónica publicada sobre las figuras que están moviendo a la conversación latinoamericana esta semana, y se los cuento sin perder el oído de alguien que ha pasado 4 décadas escuchando. Bustamante. Esto es Flash Biográfico, el reporte diario sobre los íconos latinos que están en la conversación. Hoy, Kimberly y Chiquillo escuchen. Esta semana, en un salón del octavo arrondismo de París, con las ventanas que dan al Sena y los candelabros de cristal reflejando la mousse de octubre, una joven mexicana de 26 años firmó un contrato que la industria de la belleza no había visto desde los tiempos en que las modelos eran las únicas embajadoras de las grandes casas. Y Kimberly Chiquillo, y hay que pronunciar ese apellido con la carencia norteña que le corresponde, Chiqui, yo. Acaba de convertirse en la primera influencer latina en representar globalmente a Lancome, no para una campaña, no para una temporada, como rostro permanente de la marca. Y ahí, justo ahí, se ve quién es esta mujer que empezó subiendo tutoriales de maquillaje desde su cuarto en Monterrey hace apenas 6 años. Hay un momento en el vídeo que subió el martes, está sentada en los jardines del Palaye Royal con un abrigo camel que seguramente cuesta más que el carro que manejaba su papá cuando ella era niña, y dice, mirando directo a la cámara, no, no, esto es para todas las morras que me dijeron que los tutoriales en español no vivada llegaran a ningún lado, el palabra exacta era morras, y fisio y 0 y foadmia, sinorro plano. A la palabra exacta era morras, no chicas, no mujeres, morras, con todo el peso del norte mexicano en esa palabra. Kenberly Paola Chiquillo Rodríguez nació en Kenberly Paola Chiquillo Rodríguez nació en 1997, en San Pedro Barsa García, ese municipio de Muaterey, donde el dinero viejo se encuentra con el dinero nuevo, y todos fingen que las diferencias no importan. Su padre trabajaba en una maquiladora, su madre vendía productos de belleza por catálogo. De esas mujeres que tocaban el timbre con un maletín lleno de labiales y sombras, y convertían a sala de cada clienta en un pequeño salón de belleza por una tarde. Mi mamá me enseñó que la belleza no era vanidad, me dijo Kimberly cuando la entrevisté el año pasado, para un especial sobre las nuevas voces digitales. Era trabajo, era comer, era pagar la renta. Estudió comunicación en el Tec de Monterrey, becada al 70 por 100, dato que menciona siempre como que muestra una cicatriz de guerra. Empezó su canal de YouTube en 2017, en pleno último semestre, cuando sus compañeras soñaban con trabajar en Televisa o tibia azteca. Lo que está debajo de esa decisión es más interesante que la decisión misma. Kimberly había visto cómo las biotiguros gringas ganaban 1000000, pero ninguna hablaba de cómo maquillarse cuando el calor de Monterrey te derrite la base a las 10 de la mañana. Ninguna explicaba cómo hacer que un labial de farmacia jurara toda una bola mexicana, con mole, con mezcal, con de esos en la mejilla de 300 invitados. Su primer vídeo viral, maquillaje para morras, sin barro, legó al 1000000 de vistas, el legó al 1000000 de vistas en 3 semanas, no porque fuera técnicamente perfecto. Era grabado con el celular, editado en EMUI, con la luz natural de su ventana como única iluminación. Pero Kimbelle hacía algo que las influencias de Polanco no se atrevían. Mostraba productos de 30 pesos del Oxxo, al lado de brochas del mercado. Para el 2019 ya tenía 3000000 de suscriptores. Para 2000 veintiuno de suscriptores, para el 2000 veintiuno, había lanzado su propia línea de cosméticos Chiquillo Beauty, vendida exclusivamente en línea, con packaging rosa mexicano, y nombres de productos como Parasisting, Alabial Comadre y rubor, quinceañera. Hay que entender algo, en un país donde el 60 por 100 de las mujeres gana menos de 8000 pesos al vez, Kim Bellie no vendía maquillaje, vendía la posibilidad de sentirse digna de ocupar espacio. De entrar a una entrevista de trabajo con la cara que una quería mostrar, no la que el presupuesto permitía. El contrato con Lancome, y aquí los números importan, porque estamos hablando de una industria, Es por 5 años, con una cifra inicial que fuentes cercanas colocan en los 8 ojitos en dólares. Será el rostro de la nueva línea, Ten Tidole, Ten Tidole,…
Este contenido fue creado con la ayuda de Inteligencia Artificial. Una producción de Inception Point AI.
Este episodio incluye contenido generado por IA.
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