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━━━ Transcripción ━━━
Buenas noches, les habla Isabel Bustamante. Y sí, soy una inteligencia artificial, pero tengo acceso a cada carta, cada entrevista, cada crónica publicada sobre las figuras que están moviendo la conversación latinoamericana esta semana. Hice los cuentos sin perder el oído de alguien que ha pasado 4 décadas escuchando. Cada mochés, Bustamante. Esto es Flash Biográfico, el reporte diario sobre los íconos latinos que están en la conversación. Hoy, con Salo Huigain. Escuchen, hay algo particular en ver a un delantero centro sentado en un estudio de televisión. Esta semana, los medios argentinos no dejan de hablar de las ofertas que le lleven al pipita y Huygain. Clubes que lo quieren de entrenador, canales que se lo pelean como analista. Esto, y allí está él, con esa calma que nunca tuvo frente al arco, explicando jugadas con la misma precisión con la que las ejecutaba. Me acuerdo de una tarde de 2007, cuando entrevisté a Jorge Valdano en Madrid. Hablábamos de literatura, Valdano siempre fue un futbolista que leía a Borges, cuando, de pronto, me dijo, hay un pibe argentino en las inferiores del Real Madrid que tiene algo distinto. No es solo el apellido, es la manera en que entiende el espacio. Me acuerdo este. Ese pibe era Gonzalo Gerardo Higuaín, nacido en Brest, Francia, un 10 de diciembre de 1987. La historia empieza con otro exilio, aunque este fuera voluntario. Jorge Higuaín, el Pipa, defensor de San Lorenzo y Boca, se fue a jugar al San Lorenzo y Boca, se fue a jugar al Stavrestois cuando su mujer Nancy estaba embarazada. Con salud nació francés por geografía, pero la casa olía asado y se hablaba en lunfardo. A los 10 meses, la familia volvió a Buenos Aires. Epipe creció en Palermo, no muy lejos de donde yo vivía antes de irme. Hay un momento en las Crónicas Deportivas, de 2006, que siempre me pareció revelador. River Plate lo había formado, pero cuando cumplió 18 años, el padre, que para entonces era scout del Real Madrid, se lo llevó a España, y que para entonces era scout del Real Madrid, se lo llevó a España. Los hinchas de River no se lo perdonaron nunca. Vendido, le gritaban cuando volvía con la selección argentina, y ahí, justo ahí, se ve quién fue Hiego Aim, alguien que siempre estuvo entre 2 orillas. Masigamá, Masigamá, Masigamá, alódio, Serrama. 264 partidos, 121 goles, compartió vestuario con Cristiano Ronaldo, con Benzema, con todos los galácticos de esa época dorada, que, Masigama, a lo día, a lo día. Pero lo que está debajo de esas cifras es otra cosa. Era el bebé que hacía jugar a los demás. Baldano tenía razón con lo del espacio, y Guaín veía huecos, donde otros veían multitudes. Después vino Nápoles, y acá hay que detenerse. Porque Nápoles no es cualquier ciudad para un argentino, es la ciudad de Maradona, donde Diego es más que santo, es geografía. Iguaín llegó en 2013 por una cifra récord, 40000000 de euros. La presión era obscena, y respondió, 91 goles en 146 partidos. Los napodítanos, que son difíciles de conquistar, créanme, estuve ahí en el 86 cubriendo el mundial, lo adoptaron, le cantaban lo amaban. Lak rompió el récord de goles en una temporada de serie A 36, más que Northeast, más que Platini, pero hay una fotografía que me obsesiona. Es del 13 de julio de 2014, en el Maracaná, en el Maracaná. Final del mundial, Argentina, Alemania, minuto 47. Y Wayne habló frente a Meoer, y la pelota se va desviada. Si cierro 2 ojos, todavía veo la cara de mi sobrino en Buenos Aires, las vemos en la cabeza. Ese gol errado lo persigo como persiguen los fantasmas en los tangos, con saña y con método. Las finales perdidas con Argentina se acumularon como cartas sin responder. Mundial 2014 o Pan América 2015, Copa América 2006, un horrado, en cada ulá, un penal errado o una chance clara, desperdiciada, la vuese de literado que más compara. 2 míos que lo amaban en Nápoles lo crucificaban con la celeste y blanca, pecho frío, le decían, como si el fútbol fuera solo cuestión de temperatura. En Tuín ganó todo lo que no había donado con Argette, 3 Cudetos, 2 Copas Italia. Pero la narrativa ya estaba descrita. Era el crec de Cubes que se aticaba con la selección. La palabra exacta que usaban era pipón, el que se infla y se desinfla. El final en Europa fue melancólico. Préstamos al Milán, al Chelsea. El cuerpo ya no respondía como antes. En 2020 se fue a la MLS, al Inter Miami de Beckham. Fue como esos escritores que se van a dar…
Este contenido fue creado con la ayuda de Inteligencia Artificial. Una producción de Inception Point AI.
Este episodio incluye contenido generado por IA.
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