Descubrimos un ingente legado histórico y monumental y rincones de la Guerra Fría en un viaje fascinante por el corazón del territorio alemán. En este nuevo episodio de El Placer de Viajar, el programa de viajes de esRadio y Libertad Digital, nuestros anfitriones Carmelo Jordá y Kelu Robles continúan su recorrido por tierras alemanas en colaboración con la asociación Historical Highlights of Germany. En esta ocasión, proponen una magnífica ruta desde el sur hasta el este del país, concretamente desde Heidelberg hasta Potsdam, realizando paradas en las espectaculares ciudades de Würzburg y Erfurt. Para cerrar el programa, el espacio viaja a España para descubrir los secretos históricos, patrimoniales y gastronómicos de Almendralejo, en Extremadura. La primera parada del viaje germano es Heidelberg, de la mano del colaborador David Alonso. Esta preciosa ciudad universitaria, situada a orillas del río Neckar, cuenta con unos 200.000 habitantes y es famosa por su ambiente joven y sus ruinas medievales. Su prestigiosa universidad, fundada en 1386, es el motor económico local y cuenta en su haber con numerosos premios nobel. Para llegar, la mejor opción es volar al aeropuerto de Frankfurt, el cual conecta de forma directa con la red ferroviaria alemana, facilitando el traslado a la ciudad en apenas una hora de trayecto previo trasbordo en Mannheim. Entre los atractivos más singulares de Heidelberg destaca la cárcel universitaria o Studentenkarzer, que estuvo activa hasta 1914 y cuyas paredes se encuentran repletas de grafitis y caricaturas de la época realizados por los propios alumnos que deseaban ser encerrados allí. Asimismo, es imprescindible visitar la Iglesia del Espíritu Santo, un templo compartido históricamente por católicos y protestantes, y pasear por el puente viejo, donde se halla la estatua de un mono con un espejo que, según la leyenda local, otorga riqueza y asegura el regreso a la ciudad a quien lo toca. A continuación, Kelu Robles detalla su visita a Würzburg, capital de la Baja Franconia en el estado de Baviera. Esta urbe, atravesada por el río Meno, destaca por su imponente Puente Viejo, similar al famoso puente de Carlos de Praga pero a menor escala, donde los locales se reúnen para degustar vino en copas de un cuarto de litro, conocidas como schoppen. La historia de Würzburg está profundamente ligada al poder que ejercieron allí los príncipes obispos, cuyo legado se refleja en la planificación urbana y en monumentos de estilo barroco y renacentista. El monumento estrella de esta ciudad bávara es la Residencia de Würzburg, un fastuoso palacio declarado Patrimonio Mundial por la Unesco que sobrevivió milagrosamente a los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial y que alberga en su interior espectaculares frescos de artistas como Tiepolo. También resulta sumamente recomendable visitar la Fortaleza de Marienberg, que ofrece una panorámica espectacular rodeada de viñedos, y el histórico sótano del palacio, donde se ubica una de las bodegas públicas más importantes de la zona. La tercera etapa de la ruta alemana es Erfurt, una ciudad de tamaño medio situada justo en el centro geográfico del país, lo que la convierte en un nudo de comunicaciones excelente gracias a los trenes de alta velocidad. En la Edad Media, Erfurt logró una inmensa riqueza debido al monopolio del cultivo de la planta pastel, utilizada para obtener el codiciado tinte de color azul. El gran emblema de la localidad es el puente de los comerciantes o Krämerbrücke, una estructura habitada construida en 1325 que funciona como una calle comercial flanqueada por casas con entramados de madera. Erfurt también cuenta con una estrecha vinculación con Martín Lutero, quien estudió en su universidad y posteriormente ingresó como monje en el Monasterio de los Agustinos, espacio hoy visitable donde se puede conocer su celda. El patrimonio de la ciudad se completa con la impresionante colina de la catedral, que reúne de manera contigua la Catedral de Santa María y la Iglesia de San Severo, accesibles mediante una monumental escalinata. Tampoco puede dejar de visitarse la Antigua Sinagoga, considerada la más antigua que se conserva intacta en Europa Central, datada en el año 1100. La última parada en Alemania es Potsdam, una joya monumental ubicada a escasos treinta minutos de Berlín. La ciudad se desarrolló a partir de 1660 como residencia de caza del elector Federico Guillermo I y posteriormente se convirtió en residencia oficial de la monarquía prusiana. Potsdam es célebre por su inmenso complejo de palacios y jardines, que abarca más de 500 hectáreas, entre los que destaca el palacio de Sanssouci, de estilo rococó, mandado construir por Federico el Grande, y el imponente Neues Palais, de estilo barroco. Además de su belleza arquitectónica, Potsdam desempeñó un papel clave en la historia contemporánea mundial. En el palacio de Cecilienhof se celebró en 1945 la ...
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