En 1972, Edmund Kemper recogía estudiantes universitarias
en las carreteras de California. Tenía IQ 145. Conocía
a media comisaría de Santa Cruz. Bebía con los policías
que investigaban sus propios crímenes.
Esta no es solo la historia de un asesino serial. Es el
análisis de lo que le puede hacer la crueldad sostenida
a una mente brillante que nunca recibió ni un gramo de
compasión.
En este episodio analizamos su infancia, el papel de su
madre Clarnell, las señales de alarma que nadie tomó en
serio, los crímenes en orden cronológico, por qué se
entregó voluntariamente y cómo sus conversaciones con
el FBI construyeron el perfilamiento criminal moderno.
Trastornos y Leyendas — Entender es más aterrador
que ignorar.